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Febrero 2014    26 de noviembre de 2014

No están todos los que son, pero sí son todos los que están. Había épocas en las que tener un puesto de poder significa morir, antes o después, asesinado. Hemos elegido diez crímenes, magnicidios casi en su totalidad, que bien podrían considerarse los más importantes jamás ocurridos. Las muertes de los personajes de los que hablamos a continuación significaron un antes y un después. Tras aquellos asesinatos, nada volvió a ser igual... Por: Javier Martín, Alberto de Frutos y Bruno Cardeñosa

Los sangrientos torneos del Passo Honroso

El Passo Honroso del caballero don Suero de Quiñones consistía en el reto de romper una lanza a cada caballero que, acompañado de su dama, pretendiera cruzar el puente de peregrinos sobre el río Órbigo.

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En las últimas semanas se cumplían cuarenta y cincuenta años, respectivamente, de los magnicidios más importantes en el último siglo en España y Estados Unidos. Por un lado, el atentado que costó la vida a Carrero Blanco, y por otro, el asesinato de Kennedy en Estados Unidos. Sobre ambos sucesos no se ha escrito la última palabra. Y, seguramente, no se escribirá jamás. Así es la historia: un libro abierto.

Se trata de una constante en todos los magnicidios, porque creemos, o tenemos evidencias de ello, de que detrás de estos sucesos existe un interés por quitar del medio a quien representa un problema para llevar a cabo determinados planes que son contrarios a los intereses de quien está detrás del que aprieta el gatillo. Porque quien mata directamente suele ser solo el ejecutor de un plan concebido por otros. En no pocas ocasiones –el suceso que acabó con la vida de Carrero Blanco es un buen ejemplo de ello–, incluso quien ejecuta el asesinato no es para nada consciente de qué ocurre en realidad y a qué intereses está sirviendo. Desconocer el principio y desarrollo de un magnicidio del que sólo tenemos certeza sobre el final es el motivo por el cual despiertan la fascinación e interés de propios y extraños.