Editorial

No hay nada menos usado que la razón cuando las vísceras inundan todo lo que vemos. Normalmente... Leer más

Diez curiosidades sobre sexo en la historia de España
Príapo
La tradición obligaba al marido a cumplir con los deseos de la mujer, que corría el riesgo de no poder ser satisfecha por su recién estrenado esposo. En caso de que eso pasara, la esposa tenía entre sus objetos una especie de objeto de madera similar a los modernos consoladores. Ese objeto tenía la imagen del dios de la fecundidad Príapo, cuya característica era el enorme falo que tenía. Si en la noche de bodas él no satisfacía a la mujer, lo hacía Príapo.
Cacao
Cuando los españoles llegaron a América se descubrió la capacidad afrodisiaca del cacao, pero ya en tiempos de Roma se descubrieron las propiedades estimulantes de algunas sustancias, como la menta, cuyo cultivo se prohibió durante la guerra porque debilitaban a los soldados.
Gladiadores
Los gladiadores y los atletas eran el cuerpo –nunca mejor dicho– de deseo de la mujer en todo el imperio, desde Oriente a Hispania. Se llegaba a pagar por estar una noche con ellos, con la condición de que no se lavaran después de la pelea.
Alcahuetas
La figura de la alcahueta, cuyo término es hoy tan popular, tiene su origen en la tradición árabe. El objetivo que tenían era establecer citas entre personas que se deseaban con el fin de que contrajeran matrimonio.
Isabel la Católica
Isabel la Católica era una mujer de inmensas dotes sensuales, coqueta y profundamente histriónica, en el sentido de que buscaba la atención con sus movimientos y actos. Sin embargo, la fuerte sexualidad que tenía se debía conjugar con la moral de la época y su religiosidad, lo que le causaba un profundo sentimiento de culpa. Posiblemente, todo ello le condujo a ser una persona aquejada de colotipia patológica.
Felipe el Hermoso
Felipe I de Castilla, el esposo de Juana la Loca, tenía especial tendencia a la infidelidad. Con el objeto de idear tramas para poder estar a solas con sus amantes y hacerlas pasar por mujeres fascinadas por la ciencia, las subía a la torre de palacio, en la que disponía de instrumentos de observación gracias a los cuales podía ver algunas ciudades próximas. A su esposa le decía: “Voy a poner a la doncella mirando para Cuenca”. Y de ahí el origen de la expresión.
Inquisición
En su estudio sobre sexualidad e Inquisición, el hispanista Henry Kamen descubrió que en los tiempos de la Edad Moderna, gran parte de los casos que juzgó la Inquisición en relación al sexo estaban más en relación a la postura personal sobre temas de sexo que a las prácticas en sí.
Felipe IV
Felipe IV fue uno de los reyes más activos sexualmente que han existido. Mantuvo numerosas relaciones. El hecho de que dirigieran su vida, y que con sólo 10 años decidieran con quién casarse, le llevó a tener una vida oficial y… muchas paralelas. La más famosa de sus amantes fue María Calderón, La Calderona, una actriz de teatro con quien tuvo un hijo, el único que reconoció fuera del matrimonio: Juan José de Austria.
María Luisa de Parma
María Luisa de Parma, esposa de Carlos IV, siendo aún nuera del rey Carlos III, se reunía con sus amantes en el llamado “cuarto de los príncipes”. Según algunas informaciones, tenía una auténtica corte de hombres que le hacían favores. Los cortesanos eran músicos y artistas, y especialmente guardias de corps, con quienes mantenía encuentros sexuales.
Fernando VII
Posiblemente, es el rey más denostado de la historia de España. Fernando VII ni siquiera sabía en qué consistía el sexo la noche en que se casó, ya que no supo qué hacer cuando se casó con su prima hermana María Antonia de Borbón dos Sicilias. La suegra llegó a escribir: “Mi hija es completamente desgraciada. Un marido tonto, ocioso, mentiroso, envilecido, solapado y ni siquiera hombre físicamente”.
Cinturones de castidad
Los cinturones de castidad vivieron una segunda época dorada en el siglo XIX, ya que volvieron a usarse –por prescripción médica– para que los adolescentes no se masturbaran. Algunos de esos cepos incluso tenían clavos en la parte inferior para evitar la erección.
Ágora

La Santa

Mado Martínez

Como la sombra que se va

Antonio Muñoz Molina