Editorial

No es lo mismo la percepción de la realidad que la realidad. No es un juego de palabras, es eso... Leer más

Búnkeres de la Guerra Civil
Flora
A finales de agosto de 1937, el Ejército Popular emprendió una audaz campaña para recuperar Zaragoza. Los nacionales fijaron sus defensas en diversas cotas. Una de ellas fue el monte de la Pica –Villamayor– a la que corresponde esta imagen de abajo, la del llamado búnker de Flora. Se trata de otro nido de ametralladoras que formaba parte de un conjunto de varias posiciones que constituían una posición de batallón, con abrigos subterráneos y aljibes incluidos.
Lanaja
Seguimos en el frente de Aragón. Estamos en el búnker de Lanaja, en la comarca de Los Monegros, que protegía el bando republicano del avance de los nacionales a través de la Sierra de Alcubierre o la población de Almudévar, ya en manos de los sublevados. Lanaja, fiel a la República, sufrió intensos bombardeos hasta 1938. En tiempos existió toda una línea defensiva que unía las poblaciones de Marcén, Poleñino y Lanaja. Era la llamada Línea Lenin, de la que apenas quedan hoy vestigios.
El Burgo de Ebro
A la izquierda, la impresionante perspectiva de un búnker al este de El Burgo de Ebro (Zaragoza), junto a la Torre de Pradas.
Colmenar del Arroyo
El búnker Blockhaus 13 de Colmenar del Arroyo (Madrid) está realizado en hormigón armado. Incorporaba elementos propios de la Primera Guerra Mundial y consta, como se ve, de un recinto circular cubierto con cuatro nidos o fortines y una parte superior con un patio, preparada para arrojar bombas de mano. Se localiza en un paraje dominado por las dehesas y pertenece al Plan de Yacimientos Visitables de la dirección General de Patrimonio Histórico.
Turó de la Peira
Batería antiaérea de 1937 en Turó de la Peira (Barcelona), compuesta por cuatro cañones que protegían la ciudad de los ataques de la aviación fascista. Actualmente constituye un mirador privilegiado sobre la ciudad y forma parte del Museu d’Història de Barcelona.
Parque del Oeste
La Guerra Civil se aproximaba a pasos agigantados a la capital de España. En el parque del Oeste se encuentran tres búnkeres para ametralladoras que pertenecieron al bando nacional y que fueron construidos bajo fuego enemigo. Para mejorar su conservación, la entrada a estos recintos permanece actualmente cerrada.
Santa Pola
A la izquierda, una casamata en Santa Pola –Alicante–, cerca de las salinas del Braç del Port, en el camino a El Pinet. Convenientemente restaurada y protegida, en su momento fue construida por los republicanos, cubierta de hormigón armado y con las troneras habituales para disparar las armas de artillería. En el caso que nos ocupa, estos ejercieron sobre todo una función de vigilancia del litoral y el espacio aéreo, y no llegaron a sufrir el bombardeo de la aviación nacional, ya que, a priori, la zona carecía de interés para los franquistas.
Menorca
Menorca fue la última isla balear que cayó en manos de los nacionales. Resistió durante casi toda la guerra –hasta febrero de 1939–, y su aislamiento hizo que se armara con uñas y dientes, como tantas veces a lo largo de su historia. Entre las defensas de la isla, había búnkeres como este, visibles también en cala Mesquida o Es Mercadal.
Montearagón
El castillo de Montearagón –fundado por Sancho Ramírez de Aragón en estilo románico– domina desde el municipio de Quicena (Huesca) la Hoya de Huesca, la sierra de Guara y el Salto de Roldán. A sus pies, se encuentra este búnker de ametralladora de la Guerra Civil, que permitía el control de la carretera Huesca-Barbastro. Fue construido por el bando republicano a finales de 1936 y, como se aprecia en la fotografía, es de forma semicircular. Tenía dos accesos y tres aspilleras en sus muros de hormigón. No es el único de la zona, pero su privilegiada posición hace que sea uno de los más atractivos para los apasionados de la historia de estas construcciones.
Ágora

Cabaret Biarritz

José C. Vales

Zona de obras

Leila Guerriero