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La mirada de los peces

Sergio del Molino
Le pueden poner el listón donde quieran. Sergio del Molino (1979) no necesita tres intentos para asaltar los cielos de la literatura. Su última novela, "La mirada de los peces" (Penguin Random House, 2017), es un prodigio de impúdica sensibilidad que ausculta su corazón y su memoria para reparar a los muertos o, más bien, para encontrar lo que los muertos le dejaron sin saberlo.
El suicidio de su profesor de Filosofía de Bachillerato, Antonio Aramayona, despierta en el autor el recuerdo de una adolescencia gris y montaraz en Zaragoza. Del Molino, ya lo sabemos, no es el Totó de "Cinema Paradiso". La nostalgia no cabe en ese barrio de San José hecho de aburrimiento, rock en bares oscuros y abscesos de amor y cinismo, de niebla de descampado y dudosa claridad de casa de juventud.
El relato es un bumerán. Vuela del presente al pasado y viceversa. Y todo funciona: lo que muestra y lo que sugiere, la gravedad y el humor, los nombres propios, los adjetivos y, en fin, esa mirada inmensamente generosa y compasiva que sabe que ningún hombre es una isla aunque se desenvuelva como tal.
"La mirada de los peces" no es un diario o un álbum de fotos de Sergio del Molino. Lo sería si este tipo no fuera uno de los mejores escritores en español del siglo XXI, pero resulta que lo es y, entonces, "La mirada de los peces" es ya el diario o el álbum de fotos de toda una generación y hasta de un país entero. Es la obra de un "animal narrativo" excepcionalmente dotado para dar forma y significado a ese "amontonamiento de sucesos" que es la vida. Cuando la inteligencia y la honestidad se ponen al servicio de la palabra, suceden milagros como el de esta novela, que nos lleva adonde quiere –a un instituto, a una última cena laica, al París de Cortázar…– y hace con nosotros lo que quiere.
Sergio del Molino completa –o no– una suerte de trilogía sobre la muerte, que iniciara con "La hora violeta" y siguiera con "Lo que a nadie le importa", unos títulos tan paradójicamente llenos de vida como una novela de John Fante y de ruido y furia como una de Faulkner. Arrebatadoras. Tristes. Lúcidas. Críticas. Así son esas novelas. Así también "La mirada de los peces". Tras el éxito de "La España vacía", el autor podría haberse acomodado en el sofá del ensayo histórico, pero prefirió saltar al vacío con las alas de un ave rapaz. Y no se ha estrellado. Era imposible. Este búho no es de escayola. Sergio del Molino es de carne y hueso y de un tiempo que, créanme, se parece cada vez más a la eternidad, sea eso lo que sea./A.F.D.
 
La mirada de los peces
Sergio del Molino
Literatura Random House. Barcelona (2017).
224 págs. 17.90 €
 
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