Antiguos Reinos
LA EPOPEYA DE LOS ALMOGÁVARES
Última actualización 26/12/2007@22:25:49 GMT+1
Mercenarios, aventureros, conquistadores, crueles asesinos… Los almogávares arrastran una leyenda negra que el paso de los siglos no ha hecho más que oscurecer. Ésta es la crónica detallada de sus más sorprendentes y salvajes aventuras.
Por: José Luis Hernández Garvi
Los historiadores no han conseguido ponerse de acuerdo a la hora de determinar su lugar de procedencia. Habría que situarles en el contexto del resurgimiento de los estados cristianos en el norte de la Península tras la invasión árabe y en la instauración de una sociedad en guerra.
En el reino de Aragón, al amparo del monasterio de San Juan de la Peña en los Pirineos, se concentraban grupos de guerreros procedentes de las montañas, que se reunían para combatir a los musulmanes. Acudiendo a las crónicas de sus contemporáneos, éstos los describen como individuos altos y fuertes, curtidos en la vida al aire libre, enemigos de todo confort y siempre ávidos de entrar en batalla. Una temible hueste de agresivos infantes ligeros que habían sido pastores e incluso bandidos, y que se mostraban siempre dispuestos a emprender incursiones contra los reinos musulmanes con la promesa de ganar el cielo y obtener un buen botín.
Aun no siendo un fenómeno exclusivo de Cataluña, como a veces se ha querido insinuar, fue en esta región donde se los conoció con el nombre de almogávares. Éste deriva de la expresión “Al-mugawar”, que en árabe significa “el que realiza correrías”, calificativo muy adecuado para describir el tipo de lucha que practicaban. Desclot dice de ellos:
“… Son gentes que viven de guerrear, luchan todos los días contra los sarracenos, pueden pasar mucho tiempo sin comer ni beber y cuando tengan hambre se alimentarán de las hierbas de los campos. Y son gente muy fuerte y ligeros para escapar. Y son catalanes, aragoneses y serranos”.
Apenas han llegado hasta nosotros representaciones artísticas que nos permitan imaginar su feroz aspecto. Sin embargo, las últimas investigaciones nos acercan a una descripción bastante fiel de sus peculiaridades. Los almogávares llevaban un casco abierto de hierro, un chaleco de piel de oveja sin mangas, la abarca, que era una especie de túnica, y unas sandalias ligeras pero resistentes. A veces se cubrían con las pieles de animales salvajes que ellos mismos cazaban. […]