Historia Moderna
UNA VENTANA ABIERTA AL MUNDO
Última actualización 28/02/2008@12:41:55 GMT+1
Barcelona, ciudad cosmopolita donde las haya, era ya en el siglo XIX la segunda ciudad española en el campo de la política, y la primera en el industrial. La Exposición Universal celebrada allí en 1888, la consolidó como tal e hizo que se diese a conocer a muchos otros países, que acudieron a visitarla. Una exposición sin precedentes para el momento de fervor político que se vivía en España.
Por: MARCELINO GONZÁLEZ FERNÁNDEZ
En el presente año, en que se celebra la Exposición Internacional de Zaragoza, podemos echar una mirada hacia atrás y recordar otra exposición importante celebrada en territorio español hace 120 años. Fue la Exposición Universal de Barcelona, que tuvo lugar del 8 de abril al 9 de diciembre de 1888, con un gran éxito, avalado por los 30 países participantes con más de 12.200 expositores, y los 2.300.000 visitantes de todo el mundo que pisaron su recinto.
La muestra seguía la corriente de las exposiciones universales e internacionales que, con estreno en Londres en 1851, habían seguido en París, Filadelfia, Viena, etc. Éstas gozaban de una enorme fama, ya que eran grandes acontecimientos en todos los campos, sobre todo en el económico, industrial, político y social. Eran escaparates en los cuales el país organizador mostraba su potencial industrial, poderío económico, avances tecnológicos, capacidad de organización, estabilidad política y bienestar social, y ofrecía la posibilidad de que los demás países participasen a su lado para mostrar al mundo sus grandezas. También era un foro para todo tipo de actividades, y un gran espaldarazo en el campo del comercio internacional.
En ese momento, y en cuanto a política se refiere, España acababa de pasar por un convulso siglo XIX, y en su último cuarto vivía el período de la restauración borbónica. Esta etapa había comenzado el 29 de diciembre de 1874 con el pronunciamiento del general Martínez-Campos y el acceso al trono del príncipe Alfonso, proclamado rey ante las Cortes Españolas en enero de 1875, con el nombre de Alfonso XII. Pero su reinado duró poco más de 10 años, ya que falleció en noviembre de 1885, y España quedó bajo la regencia de su viuda María Cristina de Habsburgo-Lorena, madre de Alfonso XIII. Éste había nacido en mayo de 1886, con una situación política y económica cogida por alfileres.
Barcelona, por su parte, era la segunda ciudad de España en el campo de la política y la primera en el campo industrial, de lo que se sentían muy orgullosos su más de medio millón de habitantes, encabezados por su alcalde Francesc de Paula Ríus i Taulet.
ORGANIZACIÓN DEL EVENTO
La idea de la organización de la exposición surgió en el mundo empresarial. Se coció en la mente del empresario gallego Eugenio de Serrano Casanova, que a la vista del éxito de las grandes ferias, pensó en organizar una en Barcelona por su potencial y por su cercanía a la frontera. Para ello, entró en contacto con Alejandro Sallé, otro español conocedor del mundillo de las grandes ferias, y ambos abrieron una oficina en la calle barcelonesa de Escudillers, para llevar adelante su proyecto. Con gente del ámbito empresarial, Serrano organizó una especie de consorcio cuya presidencia honorífica dio al alcalde de la ciudad.
Esto fue un indicador de las buenas relaciones existentes entre la burguesía catalana y la monarquía, y mostraba las ganas de todos por mejorar sus vidas y gozar de paz y justicia social, indispensables para el desarrollo económico e industrial, en un momento de regresión económica.
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