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Hemeroteca :: 01/04/2008
Historia Moderna
Última actualización 21/04/2008@15:30:57 GMT+1
Al amanecer del 22 de noviembre de 1827, un hermoso y afilado bergantín, rápido y velero, zarpaba con la brisa de la mañana veraniega del puerto de Río de Janeiro. Con cuarenta tripulantes, aunque era un barco negrero, iba armado en corso y mercancía, pues en aquellas fechas el Imperio Brasileño se encontraba en guerra con las Provincias Unidas del Río de la Plata la Banda Oriental -hoy Uruguay-, que luchaba por su independencia. Por: Carlos Canales
Su cargamento era el habitual de los traficantes, regalos para los jefes tribales africanos, aguardiente en cantidad, algo de géneros de algodón, oro en cierta cantidad y veinte cajones con fusiles y ochenta barriles del pólvora. También estaba bien protegido por diez pequeños cañones, cinco por banda y uno en proa, por si tropezaba con presas legítimas por causa del estado de guerra de su nación. El nombre del bergantín El Defensor de Pedro, hacía honor a la persona a la que el armador debía fidelidad y respeto, el emperador del Brasil.
Entre los marineros españoles había dos que se tenían una profunda enemistad. El primero era del Ferrol, se llamaba Miguel Ferreira y conocía bien el olor de la pólvora, pues se había curtido a golpes de sable de abordaje y bajo el tronar de los cañones en los buques armados en corso por armadores españoles en Cuba para combatir a los buques enemigos de la repúblicas nacientes de América, desde chilenos y bonaerenses hasta colombianos o mejicanos. El segundo, es el protagonista de nuestra historia, Benito Soto Aboal, un pontevedrés, nacido en el barrio de la Moureira, el 22 de marzo de 1805. Tenía pues veintisiete años y cuando entró a formar parte de la tripulación del Defensor de Pedro no estaba sólo.
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PIRATAS Y CORSARIOS
Últimos comentarios de los lectores (1)
36 | Aurelio - 01/04/2008 @ 13:57:20 (GMT+1)
Antes que nada, mi enhorabuena por el cambio que la revista ha experimentado con la nueva dirección. La sombra del águila (la de cierto noticiario cinemátográfico) ha desaparecido para bien. Encuentro mucho más ameno su contenido y muchos de sus temas son inéditos, como el papel de la Real Armada en la guerra de la Independencia. Pero... ahora me gustaría hacer una crítica. Admiro mucho a Jesús Callejo aunque su artículo sobre la "Piratería" española me ha defraudado bastante. Mezcla churras con merinas y confunde piratas con corsarios, dando por buenos ambos conceptos casi como sinónimos. Comparar a Barceló con Benito Soto es o no tener muy claras las cosas o tener muy mala leche. Yo comprendo que desde cierto punto de vista, si hemos querido ver a todos los británicos como pirátas, es propio de una especie de "justicialismo" moral (que por desgracia nos empapa en ocasiones), tender a igualar ensuciando a todos los que tuvieron en España un oficio si quiera parecido. Claro, o todos o ninguno "no seamos hipocritas" ¿es por eso? ¿O es que no sabemos lo que es un corsario? Que se lo digan a las víctimas del Admiral Graf Spee y la que organizó en la Batalla del Rio de la Plata, por ejemplo. Creo que la falta de autenticos piratas españoles lleva a Jesús Callejo a tirar de los corsarios que estos sí, hicieron grandes hazañas y grandes daños, al servicio del rey de España y no siendo precisamente españoles. Pregunten en Dunquerke, por ejemplo hace unos trescientos añitos o poco más. Daría para otro artículo. De todos modos, si acritud, gracias.
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