Una historia desconocida
Última actualización 21/04/2008@15:31:10 GMT+1
Quién dé un paseo por las calles de Coria del Río (Sevilla) tal vez se sorprenda al encontrarse con la estatua dedicada a la memoria de un samurai, Hasekura Tsunenaga, y se pregunte por los motivos que impulsaron a erigirla en una ciudad tan lejana, en distancia y costumbres, de Japón.
Por: José Luis Hernández Garvi.
Puede que también le llame la atención descubrir, entre los pobladores de la ciudad sevillana, personas que presumen de tener el apellido Japón en su nombre. La explicación a tan peculiares detalles hay que buscarla en un episodio histórico que unió en el pasado el destino de dos naciones tan distintas como son Japón y España. Un monje franciscano, Luis Sotelo, misionero que realizaba su labor evangélica en la región de Tokio, convenció al Shogun para ser enviado como embajador a Nueva España. Sotelo viajó con Rodrigo de Vivero y los marineros españoles supervivientes del naufragio del San Francisco, a bordo del San Buena Ventura, un barco construido por el aventurero inglés William Adams para el Shogun. Junto con los españoles viajaban a bordo veintidós japoneses como séquito de una primera embajada.