España fuera de sus fronteras
ESPAÑA FUERA DE SUS FRONTERAS
Última actualización 29/05/2008@11:56:12 GMT+1
El peligro de que las escuadras americanas cruzasen el Atlántico y llegasen a atacar las costas españolas -apoderándose tal vez de alguna isla- fue muy real durante toda la guerra. Como es sabido, la casi totalidad de los buques de guerra españoles estaban ya en Cuba y Filipinas o formaron parte de la escuadra de Cervera. No obstante, en aguas españolas quedaron los dos más grandes y poderosos, terminando sus obras de modernización o de puesta a punto: el acorazado Pelayo y el crucero Carlos V.
No había muchos más disponibles, pero incluso esa formidable pareja, apoyada por “cruceros auxiliares” -mercantes armados- y por buques carboneros, podía ser un serio problema para la débil escuadra de Dewey en Manila.
Por: Agustín Ramón Rodríguez González
De hecho, esa “escuadra de reserva”, al mando del contralmirante Manuel de la Cámara, zarpó de Cádiz el 26 de junio con la misión de prestar un seguramente decisivo apoyo a la causa española en Filipinas, lo que planteó un grave problema a la US Navy, según reconoció el propio Mahan. Los únicos refuerzos que se podían enviar por su parte a Dewey eran los de la propia escuadra principal de Sampson, que bloqueaba a la de Cervera en Santiago de Cuba. Si se debilitaba a Sampson por ayudar a Dewey, tal vez Cervera pudiera escapar y desde luego afrontaría el combate en mejor situación.
Pero el riesgo era tan grave que se planeó enviar a dos de los cinco acorazados americanos, los Oregon y Massachussets, con un crucero y tres auxiliares, junto con los carboneros necesarios para repostar, para perseguir a Cámara. Sin embargo, Sampson se opuso a aquella división de fuerzas que podría ser funesta.
El 3 de julio Cervera, siguiendo órdenes superiores, efectuó la salida a la desesperada, con el resultado de la destrucción total de su escuadra. Ahora los americanos tenían las manos completamente libres para apoyar a Dewey e incluso descargar un duro golpe contra las costas españolas y forzar así la rápida capitulación del gobierno de Madrid.
Tras barajar varias alternativas, se decidió que una fuerza de dos acorazados y dos cruceros auxiliares, al mando de comodoro Watson, seguiría a Cámara hasta Filipinas, dándole caza por el camino o reforzando a Dewey si lo anterior no era factible.
Además, el grueso de la US Navy, con los tres restantes acorazados, los dos cruceros acorazados Brooklyn y New York, dos cruceros algo menores y dos auxiliares, se dirigiría contra las costas españolas para servir de cobertura a la de Watson, bloqueando y bombardeando puertos y ciudades costeras, y apoderándose de algún fondeadero como base de campaña para poder efectuar reparaciones y carbonear cómodamente.