Hemeroteca :: 01/10/2008
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Antiguos Reinos
Última actualización 26/09/2008@12:07:19 GMT+1
Pocos gremios tuvieron una historia tan efímera, aunque echó raíces en la conciencia colectiva, y aún hoy despierta nostalgias. La presencia del sereno estuvo plagada de avatares y anécdotas, inspirando a poetas y cronistas de la época, a foráneos que vieron en su figura reminiscencias caballerescas. Un capote, un chuzo y un candil, fueron las armas de aquellos solitarios de la noche. Por Gabriel Muñiz
Varias circunstancias históricas confluyeron en la institucionalización del gremio de serenos. Precisamente por esta razón, también son numerosos los errores de interpretación que persisten respecto al verdadero origen y desarrollo de la profesión. Como en tantos otros casos, el problema radicaría en la propia demarcación del concepto de “sereno”. Si los límites del término fueran asumidos del modo más laxo, deberíamos concluir que los serenos son tan antiguos como la propia sociedad. Intramuros de la antigua Roma, por poner un ejemplo, ya existió un cuerpo de vigilantes encargados de velar el sueño de la población.

Pero no hay que retroceder tan lejos en el tiempo para comprobar que, efectivamente, algo muy parecido a lo que entendemos por “sereno” ya existía en otros países de la Europa Moderna. Más concretamente en Londres, desde principios del siglo XVIII se contaba con el llamado night watchman (vigilante nocturno), una especie de agente nocturno que oteaba la ciudad en previsión de incendios o patrullaba las calles asegurando la convivencia y protegiendo a la comunidad de robos y otras tropelías. A semejanza de los nuestros, aquellos vigilantes ya iban ataviados con su capote, portando un palo, un farol y una carraca que hacían sonar en caso de alarma. Pero, y ahondando en la identificación, también tenían por costumbre vocear a los cuatro vientos las horas, el estado meteorológico y otras incidencias. Se dice incluso que, en algunas ciudades de Holanda y Países Bajos, llegaban a pregonar el cambio de moneda.

En definitiva, la figura del sereno no nació en España, como muchos han llegado a creer. Sin embargo, muy pronto lo veremos, fue aquí donde su labor llegó a adquirir un significado más profundo y donde más tiempo perduraría hasta desaparecer finalmente como tal.
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