Historia Moderna
Última actualización 26/09/2008@12:08:11 GMT+1
Durante varios siglos, decenas de miles de negros fueron usados como esclavos en España. Una verdad incómoda que ha sido ignorada o incluso negada durante años, a pesar de que suele aceptarse sin problemas cuando se habla del mismo fenómeno en otros países. Presentes en todas las clases sociales, desempeñaron las más variadas tareas y algunos incluso llegaron a adquirir notoriedad e importancia pese a su injusta condición. Por: Fernando Ballano
Aunque la práctica de la esclavitud se remonta a mucho más atrás, la palabra “esclavo” comenzó a utilizarse a principios del siglo XV, pues antes se hablaba más de “cautivos” o “siervos”. El término procede de slavus (eslavo), pues antiguamente se les designaba por su procedencia: slavus, sarracenus, maurus, etc.
Durante siglos, la esclavitud fue vista como algo perfectamente normal en todas las culturas (ya Aristóteles la justificada en su obra Política), y de hecho se consideraba como una actividad económica como cualquier otra.
Los derechos y deberes de los esclavos aparecen ya reflejados en las Siete Partidas de Alfonso X, donde se establecía el modo en que uno podía adquirir tan triste condición: por resultar cautivo en una guerra, por ser hijo de esclavos o por venderse a sí mismo a causa de las deudas.
En la Edad Media, tanto la cristiandad como el islam eran esclavistas. En la península, ambos “bandos” efectuaban frecuentes razzias o cabalgadas para “saltear e cautivar” y después cobrar rescate. En cada reino había un alfaqueque mayor –cuya figura se suprimió en 1485–, para gestionar las liberaciones. Durante esa época a veces los musulmanes, en lugar de pagar en metálico por la liberación de un compatriota, cambiaban al cautivo por dos esclavos negros. Aquel fue el inicio de la llegada de esclavos de color a los reinos cristianos. Si el esclavo era bozal (así se designaba a los que no hablaban castellano o portugués y no conocían las costumbres), se cambiaba un “moro” por entre tres y cinco africanos de piel oscura. Por el contrario, a los esclavos negros nacidos en la península o que hablaban español se les denominaba ladinos.