Villas con Historia
Última actualización 24/10/2008@12:56:45 GMT+1
Reza el dicho…de bien nacidos es ser agradecidos. Y si nos atenemos al espíritu y letra del saber popular, el cardenal Cisneros debió serlo…y mucho. Y es que Francisco Javier Jiménez de Cisneros, con el tiempo, cardenal y personaje capital de la historia de España, nunca quiso olvidarse de Torrelaguna (Madrid), la villa que, corriendo el año 1430, alumbró su nacimiento. Por: José Varela
De ahí que el paseo por el lugar descubra un buen número de edificios civiles y religiosos levantados, por empuje y mecenazgo del religioso, en el incipiente estilo renacentista de la época: convento de los Franciscanos Observantes de la Madre de Dios, del que hoy sólo queda la espadaña; hospital de San Bartolomé; un acueducto; o el pósito, actual ayuntamiento, un edificio recientemente restaurado, que, en galería porticada y balcón corrido, invita al sosiego del camino. Así mismo, y aunque no fuera Cisneros quien empezara las obras de la iglesia parroquial, si habría de ser él quien acelerará el ritmo –y financiación- de los trabajos. Cuando, a finales del siglo XV, el edificio estuvo terminado, se había conseguido dotarle de un imponente aspecto exterior, una suerte de mestizaje entre iglesia y fortaleza. Una curiosidad: la capilla mayor, de estilo barroco, está dedicada a San Isidro, patrón de Madrid, y a su esposa, Santa María de la Cabeza quien, según se cree, fue hija de la villa.
Primer cardenal nombrado bajo el patrocinio real, Cisneros fue, en sus comienzos, un clérigo de orígenes tan nobles, como falto de dineros, que había comenzado su instrucción religiosa en las aulas de teología y derecho de las dos universidades más importantes de la época: Roma y Salamanca. Luego, iniciado en la carrera eclesiástica con los cargos de arcipreste de Uceda y vicario general y provisor de la diócesis de Sigüenza, el religioso habría de abandonar el clero regular para ingresar en la orden franciscana (corría el año 1484). En ella, y tras ejercer como guardián y superior del convento franciscano de la Salceda, alcanzará el rango de provincial del convento franciscano de San Juan de los Reyes (Toledo). Es entonces cuando decide cambiar de nombre: quien era Gonzalo, ahora es Francisco.