|
|
Hemeroteca :: 01/06/2009
Historia Moderna
Última actualización 26/05/2009@13:14:01 GMT+1
No es ningún secreto que los caprichos de la historia, o más bien la fortaleza de un país en una época concreta, acaban por definir el modo en el que la sociedad futura percibirá un acontecimiento, una realidad precisa. Dicho de otro modo, yendo al grano, la percepción popular de que Estados Unidos debe su formación, tiene el germen de su realidad actual, exclusivamente en los comportamientos de los colonos ingleses en su territorio no es una afirmación exacta. Por: Javier Martín, Fernando Martínez Laínez, Carlos Canales y Alberto de Frutos.
En un período en que Inglaterra es la gran potencia, Estados Unidos va forjando su personalidad como futura nación y lo hace, con matices, en función de la influencia inglesa. Pero la envergadura geográfica estadounidense, más que un país es prácticamente un continente, implica la presencia de gran diversidad de influencias en la formación de su personalidad, en su formación, en definitiva, como país. No hay que olvidar que el territorio continental de Estados Unidos tiene casi ocho millones de kilómetros cuadrados, una inmensidad si lo comparamos, por ejemplo, con una las naciones más grandes de Europa (Alemania tiene alrededor de 357.000). Y, por supuesto, tampoco hay que olvidar que desde el momento en que los colonizadores europeos comienzan a penetrar en los territorios norteamericanos hasta que se produce la Declaración de Independencia de los Estados Unidos pasan casi tres siglos. Durante ese largo período, además de los ingleses, franceses, holandeses y españoles –entre otros– penetran y se instalan en dichos territorios, creando unas realidades, inspirando unas ideas y actitudes que indudablemente tercian en la futura idiosincrasia de un país, que, por otro lado, a efectos funcionales, es prácticamente un conjunto de países con unos pocos puntos de cohesión muy fuertes. Y la autoridad española es, desde luego, fundamental, como bien podemos observar en algunos de los símbolos que hoy presiden algunos de los estados norteamericanos.
Y es que observando hoy las banderas de algunos de los estados norteamericanos hallamos algo que, como mínimo, nos resulta familiar. Por ejemplo, en los estados de Florida o Alabama. Una cruz en forma de aspa –la conocida como cruz de Borgoña– despunta, dominando dichos estandartes estatales. Fue Felipe el Hermoso quien, tras contraer matrimonio con Juana la Loca, adaptó este símbolo para muchas insignias españolas, un símbolo que provenía del ducado de su madre, el ducado de Borgoña. ¿Y qué hace esa cruz históricamente tan española en algunos de los estados más importantes de Estados Unidos? Pues, entre otras cosas, constatar la decisiva presencia española en los primeros balbuceos del que, con los siglos, se convertiría en el país más poderoso del mundo. Y hay más, nombres de ciudades tan importantes dentro de la realidad actual de Estados Unidos como San Francisco, Los Ángeles o San Diego tienen su origen e inspiración en una fundación de la ciudad por individuos provenientes de la península Ibérica. Dicho de otro modo, sin el afán conquistador de los españoles por toda América sería imposible concebir Estados Unidos tal y como los conocemos hoy en día.
LA FLORIDA ESPAÑOLA La geografía norteamericana está plagada de referencias a los intentos españoles de conquistarla y a su exploración. Sin embargo, una zona destaca sobre las demás, por la presencia española y el tiempo en que estuvo bajo su soberanía. Y es que no fue hasta 1821 cuando España deja de tener soberanía sobre parte de su territorio. Por aquel entonces España se vio obligada a vender la colonia de San Agustín de la Florida a Estados Unidos.
Pero todo comenzó mucho antes. Porque la primera aparición europea en el norte de América fue española. Y fue un ambicioso aventurero, gobernador de Puerto Rico en aquel entonces y antiguo auxiliar de Cristóbal Colón en el segundo de sus viajes, quien mayor responsabilidad tuvo en ello: Juan Ponce de León. Su avidez, su carácter problemático y las promesas indígenas de la existencia de una tierra mágica y rica a la vez le hicieron lanzarse en busca de lo desconocido, de nuevas tierras, de aventura. Al norte de Puerto Rico existía un territorio conocido por los indígenas como Bimini, y en ese lugar afirmaban sus leyendas que brotaba el agua que proporcionaba la eterna juventud. Y allí llegó en 1513, con una flota de tres barcos. No tardó en cambiar el nombre del territorio: lo llamó la Florida; según casi todas las fuentes por haber llegado allí en la época Pascua, a la que por aquel entonces se llamaba Pascua Florida. Otras versiones estiman que esa denominación está basada en la abundancia de flora con la que tropezó la expedición. Sea una u otra la razón, lo cierto es que Ponce y sus hombres fueron recibidos con sumo encono por los nativos. Y la expedición regresó a España, pero con una idea bien definida: pedir permiso al rey para poder regresar, y esta vez sí, colonizar el territorio. Y así se hizo. En 1521 partía desde España una amplia expedición con todo lo necesario para acabar de asentarse en el territorio. Pero misioneros, familias y demás españoles venidos del continente europeo no contaban con la feroz resistencia indígena, con la aversión hacia su costumbre, con una lucha que hizo más difícil de lo esperado concluir el asentamiento. Tan difícil que su principal impulsor, Ponce de León, murió a causa de las heridas provocadas por un ataque de los nativos. Habría que concluir lo que Ponce había comenzado.
Foro(s) asociado(s) a esta noticia:
LOS ORÍGENES ESPAÑOLES DE ESTADOS UNIDOS
Últimos comentarios de los lectores (2)
155 | Hernan Antonio - 10/11/2011 @ 05:56:10 (GMT+1)
Quiero que informen donde puedo encontrar informcion sobre la influencia de los españoles en los indios norteamericano antes de la llegada de los ingleses. Algo parecido a lo reseñado por cabeza de vaca.
83 | libertalia - 30/05/2009 @ 16:31:28 (GMT+1)
Otra expedición fracasada y olvidada es salida de Francisco Vázquez de Coronado en busca de las elusivas Siete Ciudades de Cíbola, por la que recorrió junto a sus hombres gran parte del sudoeste de los actuales Estados Unidos llegando incluso -los primeros hombres blancos- a pisar la zona del Gran Cañón del Colorado, en una búsqueda desmesurada de fabulosos reinos y mitos accesibles para la ideología medieval que aún perduraba en los conquistadores españoles del siglo XVI.
Para los interesados Juan Pedro Moscardó Roca acaba de publicar en Bubok:
www.bubok.es/libro/detalles/11298/LAS-SIETE-CIUDADES-DE-CIBOLA
una novela histórica basada en la citada expedición.
En esta novela se puede vivir el ambiente y el modo de vida dentro de una expedición de tan difusas e inciertas características. También destaca el tratamiento imparcial que ofrece el autor tanto de los soldados españoles como de los indios, pretendiendo alejarse de los tópicos y falsos maniqueísmos al uso. En base a ello se da voz propia a los indígenas intentando expresar su punto de vista y leves pinceladas de su forma de vida, aún con las dificultades obvias que conlleva, y también los anhelos, ambiciones y creencias de los soldados que se enrolaban en este tipo de expediciones, usando muchas voces y expresiones propias de la época.
Más información: www.libertaliadehatali.wordpress.com
Comenta esta noticia
|
|