Hemeroteca :: 01/07/2009
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Historia Antigua
Última actualización 23/06/2009@11:29:19 GMT+1
Son los templos, edificios para espectáculos, monumentos, obras de ingeniería y la vida cultural, económica y política que llevan asociados los aspectos que han despertado el interés de la sociedad actual por el legado del Imperio Romano. Por: Javier Salido
El sentimiento profundo que tenemos como herederos de los logros alcanzados por la administración y la maquinaria del estado romano nos hace valorar en sumo grado el peso del pasado y la tradición romana que tiene sobre nuestra cultura, lengua, administración, legislación y justicia, así como sobre nuestra arquitectura. Nuestras ciudades son legatarias directas de una forma de construir, un entramado común y un carácter propio que se fue extendiendo desde las redes viarias que impulsó la capital. En este sentido, el creciente estudio arqueológico de las ciudades españolas resulta esencial para aproximarnos con más detalle a la arquitectura de la antigua. Entre esas urbes destaca sobre las demás la ciudad de Mérida, la antigua Emerita Augusta, que conocemos bien gracias al intenso trabajo desarrollado por el Consorcio. Esta ciudad ejemplifica mejor que ninguna otra el modelo urbanístico que desde la capital del Imperio Romano se fue imponiendo al resto de las regiones romanizadas. Tal es el nivel de conocimiento que tenemos hoy en día sobre la antigua Mérida que constituye el espejo en el que se refleja la capital del Imperio Romano y desenterrar el pasado de esta ciudad es profundizar en las entrañas de la propia Roma.

EL RÍO, FUENTE DE VIDA DE LA CIUDAD
El origen de la ciudad está íntimamente relacionado con el río. El cauce del río es la savia donde fluye la vida, la esperanza y constituye el germen de los pueblos y las ciudades. A medida que vierte sus aguas sobre las riberas, va extendiendo a su paso ese espacio de vida y las ciudades, nutridas por sus aguas, se van desarrollando sin perder la conciencia de que debe su existencia a su río. Además de servir como fuente de aprovisionamiento de agua, pronto se convirtió en el límite del espacio urbano, frontera que dejó de ser barrera con la construcción del puente. Surge de este modo el puente como elemento clave en la relación entre el río y la ciudad, convirtiéndose éste en el nexo común entre la urbe y el territorio circundante.

La construcción del puente de Mérida se remonta al origen de la ciudad en época augustea. Es en el 25 a.C., cuando Augusto funda la colonia romana de Emerita Augusta como asentamiento de los soldados retirados del ejército romano pertenecientes a dos legiones veteranas de las Guerras Cántabras: la Legio V Alaudae y Legio X Gemina.

La construcción de este puente supuso petrificar el paso por un lugar donde el río Ana (Guadiana) ya era vadeable en épocas de aguas bajas. La construcción artificial de este paso supone sin duda el elemento fundamental para el posterior nacimiento y desarrollo de la ciudad romana de Emerita Augusta y se convierte así en el genitor urbis. Al igual que en Roma donde la isla Tiberina constituye un lugar clave para comprender el nacimiento de la capital, en Mérida las buenas condiciones de cimentación con una isla en medio del cruce y el afloramiento en algunas zonas de roca diorítica permiten levantar el puente. Una vez construido, éste pasa a ser el símbolo de dominio de Roma sobre los problemas naturales que plantea el paso del río.

La dificultad que se encontraron los ingenieros fue la imposibilidad de apoyar todas las pilas del puente en terreno firme y por ello, en algunos tramos, erigieron la obra sobre los suelos aluviales del cauce que intentaron mejorar con refuerzos de hormigón. No obstante, éstos no fueron suficientes porque el puente ha sufrido importantes daños debido a su socavación. Un estudio de paramentos permite reconocer las reparaciones y ampliaciones que se han acometido en el devenir de su historia. Las primeras reformas documentadas son de época visigoda y árabe, pero sin duda el acontecimiento que peores consecuencias tuvo en su estructura fue la terrible inundación de diciembre de 1603.
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  • MÉRIDA, LA PEQUEÑA ROMA

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    88 | alvaro - 21/07/2009 @ 22:40:28 (GMT+1)
    Hola,soy un chico de Mérida y me alegra mucho que escribáis sobre mi ciudad ya que después encuentro muchos españoles que no saben ni siquiera que existe porque consideran Extremadura como una región pobre que no merece la pena viajar.
    Un saludo.
    Ánimo Cáceres 2016,ciudad europea de la cultura.
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