Villas con Historia
VILLAS CON HISTORIA
Última actualización 23/07/2009@14:21:14 GMT+1
Adentrarse en el casco histórico de Ciudad Rodrigo y observar con calma las fachadas labradas de antiguos casones nobiliarios, sortear las recias murallas que sostienen la ciudad y perderse en la hilera de estrechas calles hechas de piedra y pasado facilita entender la importante historia de esta localidad. La ciudad salmantina ha sido siempre lugar de frontera. Lo fue toda España en época musulmana, al ritmo que marcaba el goteo de siglos y conquistas cristianas que avanzaban hacia el sur, pero aquí la frontera se hizo también mirando a la vecina Portugal. Por: Francisco J. B. Manzano
Hubo siglos de amenaza y conflictos entre ambos países, que consiguieron crear una cultura política de rechazo, pero que no caló en la sociedad, que seguía cruzando la imaginaria línea para mantener contactos comerciales. Frontera constante es la vida de esta urbe. La Guerra de Independencia fue su última gran hazaña histórica.
Como en casi toda la Península Ibérica, en Ciudad Rodrigo se han encontrado restos prehistóricos. Es en el siglo VI a.C. cuando se asientan allí los vettones, un pueblo celtíbero que dominó la parte occidental de la Piel de Toro y que dejó numerosos vestigios culturales. Aquí se han encontrado también los verracos de granito (los más conocidos son los toros de Guisando, en Ávila). Se trata de grandes esculturas de las que se desconoce su significado y que parece representan al ganado (una especie de culto natural de una tribu eminentemente ganadera).
En el siglo II a.C., la dominación romana llega hasta estas tierras. De aquella época son las tres columnas, que parece fueron parte de un templo romano, que aparecen en el escudo heráldico medieval de la ciudad. Fue, durante los cuatro siglos de control de la localidad por Roma, un importante centro administrativo. Se han hallado multitud de enseres de esta época que así lo demuestran, aunque la mayoría de edificios, como el viejo puente, fueron arrasados por el paso del tiempo y el olvido. La urbe se conocía entonces como Miróbriga.
Y es que a partir del siglo II d.C., Ciudad Rodrigo entra en un letargo que le lleva a un periodo de decadencia durante diez siglos. La localidad es conquistada por suevos, visigodos y árabes, pero ninguna de estas civilizaciones la toma como centro de referencia, lo que hace que haya una importante despoblación y apenas nuevas construcciones. En realidad, su situación geográfica durante la dominación musulmana, entre los ríos Duero y Tajo, la convierte en un lugar inestable, testigo de constantes refriegas y nadie quiere tomar su verdadero control.
Sin embargo, en el siglo XI, explica el historiador local, Antonio Sánchez Cabañas, el conde Rodrigo González Girón, decide reedificar y repoblar la plaza. Vasallo del rey Alfonso VI de Castilla y León, la localidad toma su nombre y pasa a llamarse “Civitas Roderici” (Ciudad Rodrigo). Pocos años después, una serie de conflictos internos hace que la localidad sea nuevamente abandonada y es el Consejo de Salamanca el que decide hacerse definitivamente con la ciudad. Hay un documento en la catedral salmantina, fechado en 1136, en el que consta que el Consejo, encabezado por el obispo Berengario, compra la urbe. Posteriormente, alrededor de 1161, el rey Fernando II decide amurallar la ciudad, para lo que manda levantar una imponente barrera de piedra de más de dos kilómetros que tiene siete puertas. El monarca repuebla Ciudad Rodrigo con gentes traídas de las cercanas Zamora, León, Ávila y Segovia. Además, es bajo su reinado cuando se comienza a construir la catedral (impresionante obra) y se convierte en sede episcopal (situada desde hace cinco siglos antes en la vecina Portugal). La mayor parte de los trabajos se concluyeron durante los siglos XIII, XIV y XV, aunque en el edificio se observan multitud de referencias arquitectónicas que van desde el románico hasta el neoclásico.