Hemeroteca :: 01/11/2009
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La Batalla
Última actualización 18/11/2009@08:20:04 GMT+1
España se alió con Napoleón. Aquello, lógicamente, despertó los recelos de Inglaterra. En las Islas no se podía aceptar la cada vez más influyente figura de Napoleón, cuyo intento de ampliar sus dominios hasta las islas Británicas había fracasado. Este es el marco en el que se desarrolló una batalla fulgurante, veloz, brutal… El combate de Trafalgar ya está en la memoria colectiva de las tres naciones implicadas y, seguramente, su relevancia para la Historia sólo puede comprenderse cuando se examina la totalidad del siglo XIX. Uno de los más importantes especialistas españoles en historia naval nos ofrece una exposición clara de los hechos y su consiguiente análisis.
Por: Marcelino González Fernández

En la segunda mitad del siglo XVIII, España intervino en varias en guerra contra Inglaterra, empujada sobre todo por Francia por acuerdos con los Borbones (Pactos de Familia), con el Directorio, y con Napoleón cuando consiguió el poder en 1799. Fue precisamente esta alianza con Napoleón la que costó a España el descalabro de principios del siglo XIX.
En 1804 España disfrutaba de paz, pero su acercamiento a Francia despertó los recelos de Inglaterra, que en la segunda mitad del año, sin romper relaciones atacó a barcos españoles, lo que condujo a declarar la guerra el 12 de diciembre. Y el 4 de enero siguiente, España firmó otro acuerdo con Francia para aportar barcos y hombres, unirlos a los franceses y realizar un plan de invasión de Inglaterra urdido por Napoleón. Consistía en atacar posesiones inglesas de las Indias Occidentales con una escuadra combinada, para atraer a los ingleses al Caribe dejando libre el Canal. A continuación, la escuadra combinada tenía que regresar, reunirse con otros barcos, dominar el Canal de la Mancha y permitir el paso de una fuerza de invasión. Para ello, una escuadra franco-española muy disminuida, salió de Cádiz hacia la Martinica en abril del 2005 al mando del almirante francés Villeneuve, con Gravina como comandante de las fuerzas españolas. Pero las cosas no salieron como Napoleón había planeado. Su estrategia atlántica fracasó, y Villeneuve regresó a Cádiz el 20 de agosto sin haber logrado el dominio del Canal. Napoleón desistió entonces de invadir Inglaterra, cambió el plan de la flota combinada, y le ordenó zarpar hacia Cartagena para incorporar refuerzos, operar en aguas de Nápoles y entrar en Tolón.
Pero Cádiz estaba bloqueado por las fuerzas inglesas de Collingwood, que fue relevado por Nelson el 28 de septiembre. Con barcos bien pertrechados, los ingleses realizaban prácticas diarias de tiro, y capturaban barcos de aprovisionamiento que intentaban entrar en Cádiz, lo que era un gran problema, al estar el área gaditana saliendo de una epidemia que había causado la muerte de miles de personas y de casi todo el ganado.
Durante el bloqueo, Nelson reunió a sus comandantes para recordarles su plan. Si el enemigo formaba en línea de combate y el viento era propicio, repartiría sus fuerzas en dos divisiones para atacar con ambas al mismo tiempo y cortar la línea enemiga por el centro y la retaguardia. La vanguardia quedaría descolgada y tendría que virar para entrar en combate, lo que le iba a suponer una gran pérdida de tiempo que Nelson aprovecharía para machacar al resto.
A partir del 6 de octubre hubo discusiones entre los aliados por la salida a la mar. Los españoles opinaban que por la superioridad inglesa lo mejor era quedarse en puerto. Se aproximaba mal tiempo que podría causar grandes daños a los barcos propios, muy faltos de medios para reparar averías, mientras los ingleses disponían de recursos para reparar las suyas. Además, quedándose en puerto obligaban a los ingleses a mantener el bloqueo de Cádiz, que con los de Cartagena y Tolón los iban a obligar a estar en la mar durante el invierno, y seguramente iban a sufrir muchas averías, equivalentes a un combate. Pero cuando Villeneuve supo que por el fracaso de la maniobra de diversión, Napoleón había decidido relevarlo por Rosily que ya estaba camino, decidió salir para cumplir las órdenes y congraciarse con el emperador.
La salida comenzó sobre las 6 de la mañana del 19 con vientos flojos del nordeste. Pero cuando habían salido 6 navíos y 1 fragata franceses y el español Bahama, el viento cayó, roló al oessudoeste, y se produjo una encalmada, con lo que, salvo la fragata Themis, los demás barcos volvieron a fondear. Los que habían salido pertenecían a una división mandada por Magón, que cruzó ante Cádiz y avistó barcos ingleses. Eran fragatas que informaron de la salida de la flota combinada a Nelson, situado al suroeste de Cádiz y 50 millas. A partir de entonces, la flota combinada fue seguida día y noche por los ingleses.
Aprovechando el retraso, Gravina confeccionó un estado de fuerzas que remitió a Godoy, en el que sobraban 1.559 hombres de tropa y grumetes y faltaban 819 artilleros y marineros, esenciales para un combate que por las tácticas inglesas se iba a decidir sobre todo al cañón. Lo que se agravaba por la nula destreza de muchos artilleros y marineros recién embarcados, procedentes del Arsenal, de levas y de penales, o eran de Ejército sin experiencia en tiro naval.
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