Historia Contemporanea
Última actualización 23/04/2010@13:57:32 GMT+1
El 6 de noviembre de 1975, cerca de 50.000 civiles marroquíes portando banderas verdes y rojas, atraviesan la frontera saharaui para, según palabras del propio rey Hassan II, “…levantarnos como un sólo hombre, con orden y organización, para dirigirnos al Sáhara y encontrarnos con nuestros hermanos allí”. Fueron un primer contingente de los aproximadamente 350.000 voluntarios y 25.000 soldados regulares que componían la conocida como Marcha Verde, organizada por el monarca marroquí para anexionarse la entonces provincia española del Sáhara Occidental. Aquella intervención supuso una de las peores crisis entre los gobiernos de España y Marruecos en época reciente y a punto estuvo de tener inquietantes consecuencias. La pésima resolución de la misma dio lugar a un foco de tensión internacional que hoy en día, más de treinta años después, aún no ha sido resuelto.
Por: José Luis Hernández Garvi
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El proceso histórico que desembocó en la Marcha Verde comenzó con el ingreso de España en la ONU en 1955, lo que trajo como consecuencia el sometimiento a los principios del Organismo en materia de descolonización. La presión de la ONU a lo largo de los años sesenta, obligó a nuestro país a fijar una fecha en 1975 para la celebración de un referéndum de autodeterminación en el Sáhara. En este contexto, desde 1971 Marruecos apoya y da su protección a un grupo de estudiantes saharauis de la Universidad de Rabat, liderados por El Uali uld Mustafá Sayed. Bajo su amparo, el 10 de mayo de 1973 nace el POLISARIO, acrónimo de Frente Popular de Liberación de la Saquia el Hamra y Río de Oro, contando con el apoyo económico del régimen libio del coronel Gadafi. El 20 de mayo de ese mismo año, el recién fundado grupo político-militar efectúa su primera acción armada contra los intereses españoles en el pozo de Janquet Quesat, a la que seguirán una serie de ataques cada vez más audaces y de mayor importancia.
Ante la inestabilidad en la zona, en la primavera de 1974 el Gobierno Español, a través del Ministerio de Asuntos Exteriores, elabora un proyecto de “Estatuto del territorio del Sáhara” que recoge parte de las pretensiones de autogobierno de los saharauis, concediéndoles amplias competencias sobre materias de presupuestos, fiscalidad del territorio, recursos naturales, y derecho civil y penal. Aunque las leyes deberían ser promulgadas por el gobernador español del territorio, éste carecería de autoridad para vetar o anular las propuestas de la Asamblea General saharaui o Yemaa, pudiendo tan sólo devolverlas con sugerencias para su modificación. El proyecto de Estatuto recibió el visto bueno del propio Franco, aunque para que tuviera carácter de ley exigía su firma, hecho que no se produjo ante la grave enfermedad del general y la cesión de poderes al entonces Príncipe Juan Carlos durante el verano de 1974.
Con el estatuto, el Gobierno español pretendía ofrecer una nueva imagen ante la comunidad internacional, mostrando un aperturismo que rompía con la etapa anterior. Sin embargo, Marruecos no vio con muy buenos ojos el proyecto, ya que podía perjudicar sus ocultas intenciones de anexión del Sáhara. Así, el 5 de julio de 1974, Hassan II en un discurso radiado, lanza un mensaje de advertencia al Gobierno Español en el que señala, “…Cualquier acción unilateral de España con respecto al territorio del Sáhara nos obligará a preservar nuestros legítimos derechos, reservándonos la decisión de actuar en consecuencia”. Acto seguido, el 18 de julio el monarca alauí amenaza con la movilización general para apoderarse de la región.
La postura firme y decidida de Hassan II insinúa un posible agravamiento de la situación en la zona, lo que provoca que el Gobierno Español decida suspender la promulgación del Estatuto para evitar males mayores.
España intenta contraatacar lanzando una ofensiva diplomática para frenar la campaña anexionista promovida por Marruecos. Desde el gobierno, se dan instrucciones al entonces embajador español ante la ONU, Jaime de Piniés, para que emprenda una intensa labor denunciando la actitud marroquí, contraria a la doctrina que el Organismo mantiene en materia de descolonización. Además, el Gobierno Español esconde un as en la manga. El 20 de agosto de 1974, España informa a Marruecos y a la ONU de la decisión tomada de celebrar un referéndum en el Sáhara, bajo los auspicios y garantías de Naciones Unidas, que se convocará dentro de los seis primeros meses de 1975. El anuncio coge por sorpresa a todas las partes. Hassan II reacciona rápidamente para no quedar al margen, y en un mensaje radiotelevisado acepta la propuesta española, siempre que se cumplan una serie de condiciones, entre ellas el regreso previo de los refugiados al territorio, la salida de las tropas españolas y que el referéndum se desarrolle bajo control de la ONU.
Mientras tanto, Piniés continúa desarrollando una intensa labor. El 13 de septiembre acude al Secretario General de las Naciones Unidas, el austríaco Kurt Waldheim, y le comunica que España ha puesto en marcha el proceso de autodeterminación del Sáhara de acuerdo con la Resolución 3162 de la XXVIII Asamblea General del Organismo, con el propósito de que la ONU actúe en consecuencia. Para que no quedase ninguna duda sobre las intenciones de España, el embajador español convoca una rueda de prensa ante los medios de comunicación para explicar los pormenores de la consulta. Marruecos tampoco permanece con los brazos cruzados. El 17 de septiembre el monarca alauita anuncia haber propuesto a España y a la ONU que la cuestión del Sáhara se sometiera al arbitraje del Tribunal Internacional de Justicia de la Haya.
Fuera del cauce diplomático, el POLISARIO presiona emprendiendo una campaña de acciones armadas en el territorio, atacando puestos aislados y causando las primeras víctimas del conflicto que las autoridades españolas tratan de silenciar. Para contrarrestarlos, en el mes de marzo el Gobierno Español lanza una ofensiva bajo el nombre de Operación Barrido, en la que participan fuerzas de la Policía Territorial y Tropas Nómadas con el apoyo de aviación y helicópteros. La misión cumple sus objetivos y frena de momento los ataques del POLISARIO. A su vez, para contrarrestar su influencia entre la población saharaui, en noviembre de 1974 España apoya la creación del PUNS (Partido de Unificación Nacional Saharaui). En febrero de 1975 tiene lugar en el estadio municipal de El Aaiún el acto fundacional del nuevo partido, poniéndose al frente del mismo a Jalihenna uld Rachid de Erguibat, un hombre joven y cercano a las tesis españolas. Entre las características más significativas de su programa político hay que citar el rechazo a la injerencia extranjera y el acceso pacífico a la independencia, conservando los lazos de amistad con España.