Historia Antigua
HISTORIA ANTIGUA
Última actualización 07/07/2010@11:36:06 GMT+1
En los últimos años, nuevas investigaciones han puesto de relieve el extraordinario papel que jugó la Península en la evolución del ser humano. Aquí se escribieron algunos capítulos fundamentales de nuestro pasado. Se sabe que los primeros homínidos en llegar hasta aquí lo hicieron hace un millón y medio de años. Pero hay dos teorías para explicar cómo llegó el primer hombre a la Península: a través de Europa o cruzando el estrecho de Gibraltar. En este artículos examinamos ésta última y revolucionaria hipótesis. Por: Tomas F. Ruiz
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Hace 1,4 millones de años una especie de homínido africano cruzó el canal que separaba África de Europa y se estableció en el sur de la península Ibérica. Aunque apenas se tienen datos de estos lejanos antecesores de la especie humana, la aparición de sus restos en España ha provocado controvertidas polémicas entre la comunidad científica internacional. Si su aspecto ofrecía aún rasgos simiescos, su habilidad, su inteligencia y su afán de conocimiento fueron características determinantes que le impulsaron a llevar a cabo la gran epopeya de cruzar el Estrecho. Aunque su catalogación dentro de la evolución humana aún está sin definir, estos homínidos estaban emparentados con los legendarios homo habilis y homo ergaster, originarios de África, y ofrecían ya características antropomórficas bastante avanzadas. La pieza clave para la confirmación de su presencia en tierras peninsulares ha sido la reciente aparición de restos humanos óseos en Cueva Victoria (Cartagena, Murcia), hallazgo que lleva camino de convulsionar la antropología contemporánea y desmontar teorías hasta ahora incuestionables, entre otras los itinerarios geográficos que siguió el ser humano para alcanzar Europa. El descubrimiento ha permitido, por una parte, datar con más exactitud la aparición del hombre en el continente y, por otra, reforzar la hipótesis de que el primer inmigrante africano llegó a la península por mar. Para salvar la distancia que separaba los dos extremos continentales, estos navegantes tuvieron que hacerlo a bordo de algún tipo de rudimentaria embarcación con la que consiguieron salvar la distancia que los separaba de Europa y que hoy conocemos como estrecho de Gibraltar.
Lo que hoy es la comunidad murciana era en el Pleistoceno superior, hace millón y medio de años, un territorio hostil en el que merodeaban todo tipo de depredadores. Entre otros, existían unas gigantescas hienas de cerca de 150 kilos de peso, con un tamaño y ferocidad muy superiores a las actuales. La caza indiscriminada era su medio de subsistencia. Debido a su envergadura y capacidad ofensiva, ya que actuaban en manada, no debían tener muchos rivales cazadores en la zona. Una camada de estas temibles hienas habitaba cerca de la costa, en una zona escabrosa y posiblemente con poca vegetación arbórea, al sudeste del Mar Menor (Murcia). Por su condición de carroñeras, tenían la costumbre de almacenar comida en su cubil, una cavidad que se abría a los pies de la pequeña colina que hoy se conoce con el nombre de cerro de San Ginés. Ese cubil pudo haber sido guarida de posteriores especies animales, aunque para los homínidos que vivían en los alrededores, siempre debió estar rodeado del aura de terror que evocan todas las guaridas de alimañas y nunca se establecerían allí. Tendría que avanzar mucho la historia, hasta prácticamente la Edad Contemporánea, para que los murcianos descubrieran esta misteriosa cavidad y la bautizaran con el nombre de Cueva Victoria.