Hemeroteca :: 01/08/2010
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La Batalla
Última actualización 23/07/2010@08:48:13 GMT+1
Recientemente la literatura y el cine han popularizado los Tercios. Quizá a cualquier persona le suenen los Tercios de Flandes y de Nápoles; sin embargo, todavía hoy son demasiado poco conocidos otros episodios no menos importantes de la historia militar española protagonizados por los Tercios. Entre estos destaca la intervención del Tercio Viejo de Nápoles comandada por Bernardo de Aldana en Hungría. Por: Daniel Jiménez Sánchez y Fernando Escribano Martín

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Este artículo pretende, partiendo del texto que relata la expedición de Aldana a Hungría, ofrecer algunas notas que nos ayuden a comprender la organización y el funcionamiento de un Tercio en tanto que cuerpo militar y las diversas técnicas y tácticas militares que usaban.

A primera vista puede resultar extraño que un Tercio español llevara a cabo su labor en Hungría, pero basta pensar un momento en la época de Carlos V y en la extensión territorial de su imperio para poder situar exactamente la labor del Tercio allí. Carlos I de España y V de Alemania heredó, entre otras, las coronas de Castilla, Aragón y Navarra junto a otros títulos y territorios en principio poco o nada relacionados con los anteriores: Borgoña, Países Bajos, el Milanesado, el Franco Condado, las posesiones habsbúrgicas de Austria y, a la postre, la corona Imperial. Cuando Carlos V recibe su herencia se establece en España y crea una Corte itinerante, su hermano Fernando, criado y educado en España, se traslada a Europa Central para hacerse cargo de las posesiones de los Habsburgo convirtiéndose en el lugarteniente de su hermano en aquellos territorios. Las posesiones que administraba Fernando eran especialmente delicadas por las luchas religiosas y la presencia turca que amenazaba la frontera oriental del Imperio.

El Imperio turco disputó la hegemonía imperial a Carlos V y supuso una amenaza constante en dos frentes: el Mediterráneo y el este de Europa. La mayor parte del Mediterráneo fue posesión turca y sólo con la batalla de Lepanto en 1571 se pudo contener su empuje. El avance a través del continente no era menor, donde los otomanos mantuvieron una importante presencia en el continente, ocupando los Balcanes, Hungría y llegando a las puertas de Viena. Además el emperador se enfrentaba al hecho de que otras potencias europeas pactaban con la Sublime Puerta buscando debilitar el imperio germano-español o asegurando sus propios intereses. Este último era el caso de la República de Venecia que, mediante acuerdos con los turcos, se aseguraba el comercio en el Mediterráneo. Y otro tanto sucedía en el caso de Francia, cuyo rey Francisco llegó a mantener contactos con el Imperio turco para debilitar así el Imperio de los Habsburgo.

En 1518 Fernando, por orden de su hermano, se traslada a las posesiones austriacas de los Habsburgo. En 1520 se le concede el título de Archiduque de Austria y en 1521, por el Tratado de Works, la posesión de la herencia austriaca de la familia. Esto es, la Alta y la Baja Austria, Estiria, Corintia y Carniola y, en 1522, el Tirol, la Alta Alsacia y el ducado de Wüttenberg. Revestido de estas posesiones, Fernando se convirtió en la mano derecha de Carlos V.

De entre todos los territorios que quedaron bajo el mando de Fernando I, Rey de Romanos, fueron especialmente problemáticas las tierras húngaras por dos motivos: la continua presencia turca y la negativa de muchos nobles húngaros a reconocer la autoridad de la corte de Viena. En 1521 Fernando casó con Ana de Bohemia, hermana de Luis II de Hungría. En 1526 Luis II murió en la batalla de Mohács, que permitió la entrada turca en Hungría, y, a la postre, su control casi total del país. Fernando reclamó el trono de Bohemia y Hungría. En el primero fue casi inmediatamente ratificado pero no así en el segundo, donde ya había sido nombrado Juan Zapolya (Joannes Sapolius o Capolius, en el texto), de tal forma que Fernando I fue instituido como rey por una dieta rival a la que había nombrado a Juan Zapolya. Se enfrentaban dos concepciones distintas. Por un lado, el derecho dinástico otorgaba la corona al hermano de Carlos I. Por otro, las leyes húngaras impedían que una persona no húngara fuese rey. Además, Zapolya no sólo aceptó el control turco, sino que incluso participó en el ataque a Viena de 1532 (ataque frenado por Fernando I) y de hecho, a su muerte en 1540, Sulimán se apoderó de Buda y de la mayor parte de Hungría. En 1545, fecha muy cercana a la expedición del Tercio español que nos ocupa, el rey firmó una tregua que implicaba el pago de un tributo a los turcos y el reconocimiento de la dinastía de los Zapolya en Transilvania1. A cambio, se aseguró su soberanía sobre Hungría.
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