Personajes
Última actualización 20/12/2010@11:27:29 GMT+1
La historia le ha olvidado. Injustamente. Porque él fue el primero en diseñar un sistema de sonido que hoy podríamos denominar como sonido estéreo. Además, fue el primero el desarrollar mecanismos que intentaban buscar algo parecido a la realidad virtual. Un notable inventor, que como tantos de nuestra historia, pasan de puntillas entre los recuerdos y el reconocimiento. Vivió las primeras décadas de la historia del cine, la de los inventos asociados a una forma de arte que cambiaría el futuro. Él también contribuyó a hacerlo. Por: Alejandro Polanco Masa.
En correo electrónico del director de esta revista me previno sobre cierta muestra que el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía está celebrando, y así lo hará hasta finales de febrero de 2011, centrada en una figura tan misteriosa como olvidada del cine y la invención en España. Bruno quedó intrigado con cierto reportaje televisivo sobre José Val del Omar, protagonista de la citada muestra, y me lanzó la sugerencia de redactar algo sobre este personaje tan singular. ¡Y qué personaje! Lo tenía guardado en una carpeta, junto con muchos otros sobresalientes pioneros, ya caídos en el olvido casi todos, y quién sabe cuándo se me hubiera ocurrido escribir sobre este genio de las imágenes en movimiento si no llega a ser por esta excusa museística. Como en todas partes nace genios y, también como en tantos sitios, muchos no llega a dar los frutos a los que podrían haber llegado en un ambiente adecuado pero, por desgracia, parece que aquí esa desgracia es mucho más habitual y, además, cuando ciertas personas excepcionales sobresalen por encima del común de los mortales, nos empeñamos en condenarlos al olvido. Este párrafo, que puede sonar a filosofía barata o a lamento estéril, creo que puede aplicarse a la perfección al caso de José Val del Omar. Nacido en Loja, Granada, en octubre de 1904, vivió una existencia repleta de creatividad, siempre adelantado a su tiempo, hasta que falleció en Madrid en 1982. Es una lástima que no pudiera llegar a ver las maravillas del siglo XXI. Sin ninguna duda, Val del Omar hubiera disfrutado como con Internet, la telefonía móvil y, sobre todo, con cualquier tecnología relacionada con la realidad virtual porque, aunque suene raro, el granadino soñó con algo muy similar a lo que existe hoy y se empeñó en darle forma física. DIRECTOR DE CINE E INVENTOR Contemporáneo de grandes genios de la talla de Federico García Lorca, nuestro protagonista no se conformó con las técnicas cinematográficas de su época, ni con crear guiones y propuestas escénicas radicales. Lo que realmente llamaba su atención era sobrepasar los límites de cualquier técnica que pudiera tener que ver con la percepción humana y, en esa tarea, empeñó toda su vida. Inició su tarea de revolucionar el cine en la época de la Segunda República más, como sucedió con tantos otros, la Guerra Civil supuso para él un grave contratiempo que frenó gravemente su trabajo. Suya es una mezcla entre teoría vanguardista y propuesta tecnológica que denominó PLAT o, lo que es igual, una síntesis extraña para la época con la que pretendía hacer saltar por los aires los límites del cine. PLAT, su idea Picto-Lumínico-Audio-Táctil, se encaminaba a ir donde nadie se había atrevido. Imaginó que las imágenes se podían tocar, porque que las pantallas cinematográficas se quedaban pequeñas para mostrar una experiencia total para el espectador. ¿A qué nos suena eso? El cine tridimensional y la realidad virtual, incluso la interacción con escenarios como en los más actuales juegos de ordenador, fueron adelantados en sus propuestas que, si bien no lograron pleno desarrollo técnico debido a las limitaciones de la época, se encontraban ya muy avanzadas desde el punto de vista teórico. Desde que era muy pequeño, Val del Omar experimentó con toda clase de artilugios para manejar la luz. El cine siempre fue para él una fuente de inspiración sin límites. Lo que al principio sólo eran juegos sencillos, con linternas y lentes, fueron, con el paso del tiempo y del aprendizaje, evolucionando hacia técnicas sorprendentes que mezclaban la holografía e incluso los láseres, pues siempre se encontraba al tanto de las últimas tecnologías y se empeñaba en aplicarlas a su idea sobre el futuro del arte. No se trató de un diletante que jugaba con máquinas para hacer efectos más o menos efectistas, ni mucho menos. Su labor teórica, excepcional donde las haya en su campo, tuvo sus frutos en gran cantidad de complejas patentes que encontraban aplicaciones en infinidad de áreas, como los usos del láser para grabar y reproducir sonidos, lentes para proyectar imágenes con efectos asombrosos, síntesis entre el ser humano y la máquina… En todo ello se adelantó décadas a la tecnología de los DVD e incluso de los robots y androides. ¿Por qué se ha olvidado toda esa corriente de ingenio sin igual? Posiblemente uno de los principales culpables fue el propio Val del Omar que, siempre caminando dos pasos por delante de las más avanzadas propuestas de su tiempo, no supo, o no quiso, “vender” sus ideas de forma sencilla. Puede que en otro ámbito geográfico hubiera encontrado más eco o, nunca se sabe, le hubieran tratado como un loco.