Hemeroteca :: 01/01/2011
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Historia Antigua
Última actualización 20/12/2010@11:29:17 GMT+1
En el año 409 d.C. una coalición de pueblos bárbaros, –suevos, vándalos y alanos– entraron en la península Ibérica, provincia romana denominada en aquel entonces Diócesis Hispaniarum, sin que ejército alguno les cortase el paso o presentase resistencia. Más que de una invasión se trató de una entrada, de una penetración, de una trascendencia tal, que puso fin a la dominación romana efectiva sobre Hispania. Ante tales hechos, surge, inevitablemente, una pregunta: ¿dónde estaban entonces las legiones romanas acantonadas en la Península, que habían de defenderla de tales invasores? Por: Francisco José Gómez Fernández
La diócesis romana de Hispania, denominada Diocesis Hispaniarum desde la reforma de Diocleciano del 297 d.C., era un territorio totalmente pacificado y romanizado desde hacía siglos, alejado de los principales escenarios de conflicto, y de las fronteras, o limes, más problemáticos. Su relevancia no era tanto estratégica como económica. Pese a que durante un tiempo se pensó que el papel que desempeñaba era trascendental, desde el punto de vista militar, por su posición intermedia entre la Diocesis Galliarum (Francia) y África, lo cierto es que esta idea era más una proyección de la importancia estratégica moderna que se da a nuestra situación geográfica que una visión, o realidad, de época tardorromana. La verdadera importancia de nuestro territorio radicaba en su aportación económica a las arcas de la hacienda imperial, y al abastecimiento del Estado. Esta contribución consistía en impuestos, metales preciosos, reclutas, caballos, cueros y cereales, destinados a la annona, o suministro, de la propia capital imperial, y muy especialmente de las legiones que defendían los limes britano y germano. Por tanto, y ante la resguardada situación estratégica de la península, y su apacible situación interna, las tropas acantonadas en la misma eran escasas, dedicándose, sobre todo, a labores de vigilancia de las vías de comunicación, a través de las cuales se hacían los transportes de mercancías y tributos, y de control del territorio, esto es, de seguridad interna de la diócesis, especialmente de las poblaciones del norte de la diócesis, menos romanizadas que el resto.

LAS ESCASAS E INCIERTAS TROPAS DE HISPANIA
Los investigadores pueden presumir de conocer con exactitud, al menos en teoría, las tropas romanas que había acantonadas en la Diocesis Hispaniarum, y prácticamente en todo el Imperio, a inicios del siglo V, gracias a un completo documento imperial denominado Notitia Dignitatum tam civilum quam militarium. Redactado, posiblemente, en los últimos años de la cuarta centuria e inicios de la quinta, y rectificado en varias ocasiones posteriores, describía todos los cargos civiles y militares existentes, así como las tropas, de las que podía disponer el Emperador, en cada una de las regiones o diocesis del Estado. Dividido en dos grandes bloques, dedicados a cada una de las partes del Imperio respectivamente, consta de más de 80 capítulos, tratando el capítulo XLII de la Pars Occidentis, o parte occidental del Imperio, sobre Hispania, a la que atribuye las siguientes unidades militares estables, con sus respectivos asentamientos:

UNIDAD MANDO ACUARTELAMIENTO
Legio VII Gemina Praefectus legionis Legio (León)
Cohors II Flavia Pacatiana Tribunus cohortis
Petavonium (Rosinos de Vidriales, Zamora)
Cohors II Gallica Tribunus cohortis ad Cohortem Gallicam, lugar de Gallaecia aún sin identificar
Cohors Lucensis Tribunus cohortis Lucus Augusti (Lugo)
Cohors I Celtiberorum Tribunus cohortis Iulobriga (Retortillo, Cantabria)
Cohors I Gallica Tribunus cohortis Veleia (Iruña, Álava)

Estas tropas, una legión y cinco cohortes, clasificadas como limitanei, contingentes encargados de la vigilancia de fronteras, sumarían a lo sumo un total de unos 6000 hombres, siempre en el hipotético e improbable caso, de que sus efectivos humanos estuvieran completamente cubiertos, algo poco habitual durante el Bajo Imperio Romano. El mando supremo sobre el ejército de la Diocesis Hispaniarum, lo ejercía un magister militum praesentalis a parte peditum, que, ocasionalmente, a lo largo del siglo V, recibió considerables refuerzos del emperador interesado en restablecer el orden en su Imperio.

Además de estas tropas la Notitia Dignitatum occidentalis informa de que en Hispania existían contingentes más amplios, bajo el mando de un comes Hispaniarum, aunque sin un lugar determinado de acuartelamiento. Estas unidades, cinco legiones comitatenses y once auxilia palatina, sumaban unos 10.500 hombres más, pertenecientes al ejército romano de campaña, cuerpo mucho más eficaz y ofensivo que su homólogo limitanei.

Como podemos ver, y según informa la Notitia Dignitatum, en Hispania existía un total de efectivos disponibles de cierta envergadura, algo más de unos 16.000 hombres, que llegado el momento clave se hicieron notar por su total ausencia.
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  • Hispania, año 409 d.C., ¿dónde están las legiones?

    Últimos comentarios de los lectores (1)

    144 | Juarez Felix - 17/05/2011 @ 04:36:54 (GMT+1)
    Desde 176dC os visigodos saem de Gotland e aportam na Polônia para descer a rota do ambar. Ocuparam a Dácia desde 250dC até 348dC. As legiões não defenderam porque os visigodos tinha a permissão (conquistada em guerra) dos romanos.
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