Hemeroteca :: 01/03/2011
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La Batalla
Última actualización 28/02/2011@07:43:28 GMT+1
Hace 300 años nacía Luis de Velasco e Isla, un valiente marino santanderino que en el año 1762 defendió con tesón el castillo del Morro de La Habana contra los invasores británicos, hasta que la muerte se interpuso en su camino. Por: Marcelino González Fernández
En 1761, cuando Francia mantenía la Guerra de los Siete Años con Gran Bretaña, España firmó con el país galo el tercer Pacto de Familia que la llevó a entrar en dicha guerra el 2 de enero de 1762. A partir de entonces, una de las primeras decisiones británicas fue tomar La Habana, que era un importante objetivo por varias razones: era una de las ciudades más importantes del Caribe; tenía un buen arsenal; guardaba valiosas mercancías por ser puerto de la Carrera de Indias; y estaba relativamente próxima a colonias británicas en el Atlántico.

Para el ataque, los británicos prepararon un grupo expedicionario al mandado del vicealmirante George Pocock, y una fuerza de desembarco mandada por el teniente general George Keppel, conde de Albermarle, con veintiún navíos, sobre quince fragatas y barcos menores, más de 150 transportes, diez mil hombres de dotación, 14.000 soldados y cuatro mil esclavos.

Por aquella época, el capitán general de Cuba era Juan de Prado, y en La Habana se encontraba la escuadra de Gutiérrez de Hevia, marqués del Real Transporte. Componían la fuerza española en puerto ocho navíos –entre ellos el Reina al mando del capitán de navío Velasco–, nueve buques menores, una guarnición reducida de tropas peninsulares, milicias locales, tropas criollas, y las guarniciones de los barcos. También había otros cuatro navíos inoperativos: dos en obras y dos en construcción.

Los barcos ingleses fueron avistados en la madrugada del 6 de junio de 1762 cuando estaban a unas doce millas de La Habana. Ante la alarma, Hevia y Prado acudieron al castillo del Morro, y consideraron que no representaban una amenaza por la distancia a la que estaban y la bordada que seguían. Pero hacia el mediodía los barcos viraron, empezaron a aproximarse y se dio una nueva alarma. Velasco y otros marinos, tras estudiarlos con un potente anteojo, contaron unos 75 barcos de los que 28 eran navíos, y aseguraron que venían contra la ciudad.

A la vista del que parecía inminente ataque, Prado reunió a la Junta de Defensa para discutir el camino a seguir, y se llegó a la conclusión de que lo mejor era cerrar la boca del puerto y hacerse fuertes en el interior. En consecuencia, decidieron barrenar tres navíos en la canal de entrada y obstruirla, dejar el resto de la flota dentro del puerto y reforzar puntos claves de tierra. Uno de estos puntos fue el Morro, al que se destacó Luis de Velasco con una guarnición de unos 700 hombres. Al castillo de La Punta, situado frente al Morro y al otro lado de la canal de entrada, y a los demás castillos, fuertes y murallas, también fue destacado personal de los buques, y se estableció una guarnición en el alto de La Cabaña; un cerro a levante del Morro, que dominaba el castillo y por aquellos tiempos no estaba fortificado. Y los barcos quedaron como baterías flotantes, con muchos de sus cañones repartidos por los castillos y otros lugares.

Llegados a este punto, es el momento de hablar del capitán de navío Luis de Velasco e Isla, que iba a defender el Morro. Nació a principios de febrero de 1711 en Noja, Santander, siendo sus padres Pedro de Velasco, Caballero de Santiago, y María Antonia de Isla. Sentó plaza de guardiamarina en 1726 y al poco tiempo comenzó su formación en los barcos. Participó en el asedio a Gibraltar de 1727, en la reconquista de Orán en 1732, en campañas contra piratas berberiscos, en viajes entre América y la Península, y fue ascendiendo. Cuando en 1739 se rompieron las hostilidades con Gran Bretaña era teniente de navío, y participó en transportes de tropas a Italia y en algunos encuentros con ingleses en el Mediterráneo.

En 1741 ascendió a capitán de fragata, y en 1742 pasó a América como comandante de una fragata, con la que en junio de aquel año, al patrullar entre Veracruz y Matanzas, se encontró con una fragata inglesa de mayor porte a la que seguía un bergantín también inglés que con muy poco viento trataba de acercarse. Aunque su barco era inferior, Velasco atacó a la fragata con decisión y la rindió después de dos horas de cañoneo seguido del abordaje. A continuación persiguió al bergantín, que tras ser alcanzado por la artillería también se rindió. Y cuando entró en La Habana con sus presas y muchos prisioneros tuvo un gran recibimiento. Continuó con sus campañas, y al mando de la división de jabeques del norte de Cuba, en 1746 apresó otro buque de guerra inglés de 36 cañones.

A partir de 1748, firmada la paz con Inglaterra, Velasco realizó diversos viajes entre Europa y América, y en 1754 ascendió a capitán de navío. Al mando del navío Reina viajó de Veracruz a Cádiz en 1761, y entró en La Habana a principios de 1762 para integrarse en la escuadra de Hevia, donde continuaba cuando el 6 de junio aparecieron los británicos.
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