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¿Sabías qué...

...Góngora llegó a ser capellán personal de Felipe III??

Lunes 23 de Mayo, 2016

Los vínculos eclesiásticos de Luis de Góngora tienen su origen en su tío materno Francisco, que era racionero (canónigo con derecho a ración en una catedral) de la catedral de Córdoba, cargo que traspasó a su sobrino cuando este contaba 14 años de edad, por lo que asumió órdenes de tipo menor.

En su juventud fue amonestado por el obispo Pacheco de Córdoba “por acudir pocas veces al coro y por charlar en él”. Además, los clérigos tenían vetado asistir a corridas de toros, a las que Góngora era muy aficionado. Durante una estancia en Valladolid, donde se había trasladado la corte, trabó amistad con el duque de Lerma, valido de Felipe III, y por mediación suya el monarca lo nombró capellán personal en 1617, para lo cual tuvo que ordenarse sacerdote a la edad de 55 años.

Góngora vivió en la Corte hasta 1626, si bien sus últimos años allí no fueron fáciles ya que, tras la muerte de su benefactor, el nuevo hombre fuerte del reino, el conde-duque de Olivares, no le hizo el menor caso y favoreció a sus enemigos Quevedo y Lope de Vega. No obstante, el cordobés contaba con el apoyo del conde de Villamediana y el humanista Pedro de Valencia. Tras arruinarse comprando cargos y prebendas para sus familiares, se retiró a su Córdoba natal, donde murió de una apoplejía en 1627. Su figura no fue reivindicada como merecía hasta 400 años después por la llamada Generación del 27.

El conde-duque de Olivares se vanagloriaba de proteger a ciertos intelectuales de la época, pero su trato con Francisco de Quevedo fue siempre lineal. Así fue la relación de Quevedo y Olivares. 

 

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