A menos de cuarenta kilómetros de Segovia y, en apariencia, a varios siglos de distancia, se encuentra la villa de Pedraza. Allí lo medieval se une a lo turístico. Allí, la calma, impuesta por un fantástico decorado de piedra y sol, nos hace sumirnos en una reflexión que nos traslada a siglos pasados, en busca de nuestra historia. Por: Javier Tenías