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La expulsión de los jesuitas de España

Martes 03 de Julio, 2018

Tradicionalmente los jesuitas habían colaborado con la monarquía, sobre todo en el ámbito educativo, pero, a consecuencia de distintas diferencias doctrinales de la orden con el espíritu surgido de Trento, se manifestó un sentimiento antijesuítico vinculado con el jansenismo.

En España, Carlos III, aprovechando el motín de Esquilache, les culpó de los alborotos y decretó su expulsión en abril de 1767 mediante una Pragmática Sanción impulsada por el fiscal del Consejo de Castilla Pedro Rodríguez de Campomanes.

Más de 2500 jesuitas en España y otros tantos en el Nuevo Mundo fueron desterrados. En un contexto histórico completamente diferente, el de las guerras carlistas, se decretó la segunda expulsión de los jesuitas en 1835, por obra y gracia del ministro de la regente María Cristina de Borbón, el conde de Toreno, quien los acusó de apoyar a la facción carlista.

Pero no sería esta la última vez que los jesuitas fueran expulsados de España. La tercera fue a raíz del anticlericalismo que se instauró en España con la Segunda República (Azaña dijo aquello de “España ha dejado de ser católica”).

Así, en enero de 1932 el ministro de Justicia Fernando de los Ríos decretó la expulsión de los más de 3.000 miembros de la Compañía de Jesús por miedo a que diluyeran el carácter aconfesional del Estado. Desde el propio gobierno, la medida no contó con apoyo unánime: ni Alcalá Zamora ni Miguel Maura estaban de acuerdo con la misma.

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