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Tres postales de Comarca Avilés

Miércoles 27 de Diciembre, 2017
Villas que seducen por su embrujo medieval, rutas naturales y playas para practicar surf, museos y centros culturales, una gastronomía que combina lo tradicional con el concepto autoral, un patrimonio monumental y, sobre todo, humano que vale la pena conocer… Comarca Avilés nos espera con los brazos abiertos. Es el destino de los viajeros felices. ¿Nos acompañáis?
¿Qué hacer en la Comarca de Avilés?

El faro de San Juan conforma un extraordinario mirador sobre la ría de Avilés, cuya entrada custodia. Las aguas besan la Punta del Castillo y nos recuerdan la vocación marina de esa tierra. El Cantábrico se huele, se siente en un paisaje que no deja de seducirnos con unos rincones naturales únicos y enmarcados en una historia sobresaliente.

El casco histórico de la ciudad de Avilés está considerado el mejor de toda Asturias y su conjunto de soportales es el mayor del norte de España tras el de Santiago. Los relojes se detienen en Galtana, Rivero, La Ferrería o San Francisco, entre iglesias románicas, fachadas neogóticas y esa fuente del Caño que nos interroga con los ojos de seis cabezas humanas.

“En las calles jalonadas de soportales del casco histórico de Avilés uno se siente como en la Edad Media… pero con unas prestaciones del siglo XXI.”

A un tiro de piedra como quien dice, pero en la otra margen de la ría, el Centro Niemeyer organiza visitas semanales para exponer al público su señorío arquitectónico. Inaugurado en 2011, semeja un recinto futurista, con su torre-mirador, su cúpula o ese auditorio que se podría comparar con un huevo partido por la mitad.

 

CUATRO CONCEJOS

Los concejos de Avilés, Castrillón, Corvera e Illas articulan la comarca. Si el Principado de Asturias presume por derecho propio de la calidad de sus olas, los arenales de Salinas y El Espartal, meta de tantos surferos, siempre asomarán en ese catálogo. Al sur, Illas, con su capital Callezuela, se presenta como “un mar de verde”. Sus piscinas fluviales, en el complejo de Sollovio, siguen siendo uno de los secretos mejor guardados de Asturias, un oasis que aprovecha el agua del río Faxeras para reconciliar a sus visitantes con los atractivos de la Naturaleza.

Y, como en aquel musical de los años cincuenta, ¡siempre hace buen tiempo! No porque no llueva, sino porque el calendario acecha con unas citas anuales de todo punto inexcusables, a saber, sus siete Fiestas de Interés Turístico: el Carnaval o Antroxu, la Semana Santa de Avilés, la fiesta de El Bollo, la Jira al embalse de Trasona, el Festival Intercéltico, el Salinas Longboard Festival y la Foguera de San Juan, que lleva congregando a miles de naturales y forasteros en Trasona desde hace ya veinticinco años.

De la comida mejor no hablamos. ¿O sí? Si Asturias pasa por ser sinónimo de buena mesa, en Comarca Avilés el mantel nos embelesa con nostalgia admirativa.

El queso de la Peral, la longaniza de Avilés o el mantecado o bollu de Pascua de esa ciudad son para quitarnos el cráneo.

 

EL CASTILLO DE GAUZÓN

He aquí la piedra sobre la que se sustenta el nacimiento de la comarca, el punto desde el que explosionó su riquísima historia. Ubicado en el concejo de Castrillón, se trata de la más emblemática de las fortalezas de Asturias. Las excavaciones que se están llevando a cabo en su entorno desde el año 2007 han sacado a la luz la evidencia de construcciones, en torno a los siglos VI y VII, que certifican la presencia de un vigoroso asentamiento que habría desempeñado un papel esencial en el desarrollo futuro de Asturias. Dentro de sus antiguos muros se forjó el símbolo de Asturias, la célebre Cruz de la Victoria, el elemento que preside su bandera y que fue encargada por Alfonso III el Magno y decorada profusamente con oro y piedras preciosas.

 

EL CASCO HISTÓRICO DE AVILÉS

Desde el románico hasta el modernismo, el arco artístico de Avilés sorprende al forastero que la visita por vez primera. No es de extrañar que su casco histórico fuese, ya en 1955, declarado Conjunto Histórico Artístico. Ciertos datos parecen indicar que, en lo que hoy es la ciudad, existió un asentamiento romano. De lo que no cabe duda es de que en el año 1085 Alfonso VI le otorgó la “carta puebla” y que se comenzó a construir una muralla.

En el siglo XVI, Avilés hospedó a las principales familias nobiliarias, hecho que apoyó el crecimiento de la urbe. Su iglesia de San Nicolás de Bari, antiguo convento franciscano del siglo XIV, es, por ejemplo, consecuencia del aumento de la población avilesina en su primera etapa constructiva (siglo XII). Arquetipo de la transición entre el románico y el gótico sería la Capilla de los Alas, en el flanco septentrional del templo de los Padres Franciscanos.

El edificio civil más antiguo de Avilés, el Palacio de Valdecarzana, del siglo XIV y estilo gótico es, para muchos expertos, el ejemplo mayor de la arquitectura gótica civil del Principado de Asturias. Posteriormente, la fuente de los Caños, el Palacio García Pumarino, el Ayuntamiento o el teatro Armando Palacio Valdés continúan embelleciendo uno de los cascos históricos más sorprendentes y menos conocidos de España.

 

LA PLAYA Y EL CONJUNTO MINERO DE ARNAO

Arnao es un lugar único en toda la Península. La exuberancia geológica que se esconde en su magnífica playa es inigualable: en sus acantilados se encuentra el yacimiento de fósiles más importante del Devónico —alrededor de 400 millones de años de antigüedad— y, si a eso le añadimos su excelente arena, su entorno y su oleaje ideal para los surfistas, ¿quién rechazaría su visita?

El fray Agustín Montero encontró en los acantilados un tipo de piedra negra, lo que comunicó a Felipe II a la vez que solicitaba el permiso para su extracción. Fue la primera mina de carbón documentada en la península ibérica.

No podemos añadir mucho más, solo pediros que nos acompañéis por las tres postales que hemos seleccionado de nuestro viaje. Hay muchas más. Cada viajero tendrá las suyas, como cada corazón se regocija con un latido distinto por la magia de esta tierra.

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