Se encuentra usted aquí

Valencia de Alcántara y la Boda Regia

Martes 21 de Agosto, 2012
En octubre de 1497, la población cacereña de Valencia de Alcántara vivió un hecho histórico: el enlace entre la infanta Isabel, la primogénita de los Reyes Católicos, y el rey de Portugal. Un matrimonio que bien pudo culminar con la unión de los tres reinos de la península Ibérica: Castilla, Aragón y Portugal.

Por: Mila Fernández
Pendones adornando los balcones, damas y caballeros ataviados con trajes de época, tenderetes aquí y allá mostrando los mejores productos de la tierra, pícaros que se mueven como lagartijas entre la gente, juglares que congregan a grupos de jóvenes… Todo nos traslada a tiempos pasados. Estamos en la comarca cacereña de la Sierra de San Pedro, en la provincia de Cáceres, concretamente en Valencia de Alcántara. ¿Y por qué este escenario medieval a principios de agosto? Los vecinos nos remiten a la iglesia de Rocamador, allí descubriremos por qué la villa se ha puesto sus mejores galas…
La iglesia de Rocamador de Valencia de Alcántara, reconocida como Monumento Histórico-Artístico en 1982, fue uno de los principales testigos de un enlace histórico. El 7 de octubre de 1497, entre sus muros se celebró una real boda, la del rey Don Manuel de Portugal, El Afortunado, con la infanta Isabel, hija primogénita los Reyes Católicos; el ejemplo perfecto de la constante política de matrimonios que impulsaron los monarcas durante su reinado. Así, esta localidad cacereña escribió unas importantes líneas de las crónicas históricas de nuestro país.

La cronología de los hechos es la siguiente. En 1495, muere el rey Juan II sin descendencia, pues su hijo, recién casado con la hija mayor de los Reyes Católicos, había fallecido tras caerse de un caballo. La corona lusa pasó así a manos de su primo, Don Manuel de Portugal. En noviembre de 1496, el nuevo rey de Portugal mandó a su hermano don Juan Manuel a Castilla a trasladar a los Reyes Católicos su solicitud en matrimonio con la infanta Doña Isabel, la bella viuda del legítimo heredero, de la que se había enamorado desde que la conoció. Aunque ella no se mostró muy de acuerdo con la propuesta, pues prefería dedicar su vida a la oración y el recogimiento, accedió al deseo de sus padres y acordaron llevar a la infanta a la Raya de Portugal, territorio de frontera con el país vecino, para celebrar el matrimonio. Finalmente Valencia de Alcántara fue la población elegida para llevar a cabo los desposorios.

El 29 de septiembre de 1497 los Reyes Católicos y la infanta partieron de Salamanca, dejando en la Corte a un enfermo infante Don Juan. Al siguiente día llegaron noticias mandadas por el Duque de Alba y el adelantado de Murcia que anunciaban un agravamiento del estado del príncipe Don Juan por momentos. Los Reyes acordaron el regreso a Salamanca de Don Fernando, y la Reina Doña Isabel, con la princesa, continuó camino hasta Valencia de Alcántara. El viernes, sobre el mediodía, la reina, su hija y su cortejo llegaban a su destino. La intención de la corte era adelantar la boda y que en vez de celebrarse el lunes el enlace, como tenían proyectado, convencer al Rey Don Manuel para que se viniese el sábado día 7.

El sábado, una carta del rey anunciaba la triste noticia de la muerte del príncipe el miércoles por la noche y que él, don Fernando, había salido de Salamanca el jueves para encontrarse con la Reina, continuando viaje hasta encontrarla. Gran confusión produjo esto en los personajes de la Corte que, a duras penas, consiguieron que la Reina no se enterase del fallecimiento de su hijo. Por ello prepararon todo para efectuar el casamiento en cuanto llegase Don Manuel y, el domingo, el nuevo matrimonio asistió a la misa de velaciones que ofició el Patriarca de Lisboa.

De esta manera, Isabel de Trastámara y Trastámara se convirtió en la Reina de Portugal y, al morir su hermano, en heredera del trono de Castilla. Pero el sueño de sus padres no pudo cumplirse: la infanta falleció al año siguiente, tras dar a luz a su hijo, el príncipe Miguel.

La iglesia de Rocamador es el inicio de nuestro interesante paseo histórico-artístico por la villa. Y es que el templo que acogió el enlace matrimonial entre la infanta Isabel y el rey don Manuel es, sin duda, el edificio más representativo de Valencia de Alcántara. Edificada sobre otra que existía adosada al castillo, la iglesia posee planta rectangular con tres naves y triple cabecero, y está cubierta con bóveda de crucería. Su verdadera joya es una talla del Cristo de las Batallas, atribuida a Berruguete. La imagen sobrecoge por su retorcimiento y popularmente se la conoce como el Cristo del Garabato. También destacan en su interior el retablo del altar mayor, que se atribuye al taller de Churriguera, y un cuadro pintado por Luis de Morales llamado La Virgen y los Santos Juanes.

La iglesia de Rocamador forma parte de otra de las referencias patrimoniales de Valencia de Alcántara: el Barrio Gótico, declarado Bien Cultural con carácter de Conjunto Histórico en el año 1995, y que es la máxima representación de una época caracterizada por la convivencia de las tres culturas: la cristiana, la judía y la árabe. Está compuesto por diecinueve calles que lucen unas trescientas portadas adinteladas y ojivales. Las casas conforman todo un barrio, sencillo y popular, de calles estrechas y sinuosas conformando una arquitectura tradicional característica. Fue habitado por los judíos y está incluido en la red de juderías. Dentro de este barrio destacaremos un edificio, la Sinagoga. Se trata de una singular construcción, fechada entre los siglos XIV-XV, de planta cuadrangular con cuatro columnas centrales que se unen entre sí por arcos de medio punto.
Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario