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Los cruzados: guerreros de Dios

Martes 23 de Abril, 2013
La aventura de los cruzados fue una epopeya que marcó para siempre la Historia. Durante cientos de años, aquellos hombres se subieron a lomos de sus caballos, ataviados con sus armaduras y empuñando una espada con objeto de conquistar los territorios que veían amenazada su fe. Oficialmente, hubo ocho cruzadas, aunque en realidad existieron más. En muchas de aquellas campañas participaron batalladores que salieron de nuestra Península y que escribieron episodios imborrables. José Luis Hernández Garvi, uno de nuestros colaboradores más prolíficos, ha investigado cómo eran y actuaban estos guerreros… santos. Preciso y ameno a partes iguales, su nuevo libro, Los cruzados de los reinos de la península Ibérica (Edaf, 2013), es una nueva aportación, imprescindible para seguir rellenando el puzle de nuestro pasado.

Por: Bruno Cardeñosa
Tras el tópico, Garvi se encontró con una parte de la historia que permanece en un segundo plano: “Una aproximación objetiva a los hechos nos revela una verdad políticamente incorrecta y que describiríamos como una tragedia humana”. Tras leer esa declaración de principios, qué mejor que charlar con él y conocer algo más sobre los cruzados y su completo significado, así como sobre su cruzada personal, que no es otra más que la búsqueda de la verdad en el pasado.

En portada hemos decidido calificar a los cruzados como guerreros de Dios… ¿Es acertada esta calificación? ¿Eran algo más que eso?
Una gran parte del cine y la literatura ha contribuido a formar en nosotros la imagen de unos caballeros cruzados inspirados por los más altos principios, defensores de la justicia y de los más débiles. Sin embargo, este retrato idealizado poco o nada tiene que ver con la realidad histórica. La mayoría de los hombres de armas que decidieron tomar la cruz y partir hacia Tierra Santa fueron aventureros sin escrúpulos en búsqueda de unos títulos y un botín que se les negaba en sus lugares de origen, dejando a su paso un reguero de sangre y destrucción hasta alcanzar Jerusalén. Por otro lado, con el llamamiento a las Cruzadas el papado buscaba reafirmar su poder terrenal uniendo a toda la Cristiandad. Hay que tener en cuenta que en aquella época ya se había producido el cisma de Oriente y hacían su aparición en el occidente europeo las primeras herejías que ponían en peligro la autoridad de la Iglesia. Pero al margen de todos estos intereses espurios, entre los cruzados también había caballeros y gentes del pueblo llano que querían ver con sus propios ojos los lugares en donde vivió y murió Jesucristo, los únicos que probablemente emprendieron ese largo viaje convencidos de su trascendencia espiritual.
¿Cuáles eran los intereses económicos que había detrás de las Cruzadas?
Hay que tener en cuenta que las Cruzadas no solo fueron guerras de religión. Cuando en el año 1095 el papa Urbano II exhortó a toda la Cristiandad para que tomase la cruz y marchase a la conquista de Jerusalén, Europa vivía sumida en las sombras de la Edad Media, época oscura en la que se produjo un auténtico estancamiento de la civilización occidental. En este sentido, las Cruzadas permitieron al Viejo Continente extenderse más allá de sus límites culturales y geográficos, entrando en contacto con el mundo oriental. De la misma forma, las pujantes naciones cristianas de las orillas del Mediterráneo, entre las que habría que destacar las ciudades estado italianas y las del reino de Aragón, vieron la oportunidad de incrementar los intercambios comerciales con los mercados de la orilla opuesta, beneficiándose de un próspero negocio derivado del flujo constante de personas y mercancías.
¿Es posible establecer un retrato robot de los cruzados?
El prototipo de guerrero cruzado sería el de un caballero de la baja nobleza francesa o centroeuropea, en muchos casos un segundón de una familia aristocrática que tenía escasas posibilidades de ascender en la escala social y que había decidido convertirse en cruzado para alcanzar fama y riqueza. En un escalón inferior estarían todos aquellos hombres y mujeres, en su mayoría campesinos empobrecidos que no tenían nada que perder, que inspirados por el mensaje mesiánico transmitido por predicadores como Pedro el Ermitaño decidieron abandonar lo poco que tenían para embarcarse en una aventura en la que muchos acabarían perdiendo la vida.

Estos días, toda la atención mediática se centra sobre el nuevo Papa. En tu obra hablas mucho sobre ellos y el papel que jugaron. ¿Hay alguno al que podríamos calificar como el Papa de las Cruzadas?
Sin duda alguna, Urbano II ocuparía un primer lugar al ser él quien dio forma a la idea de cruzada, convirtiéndose en su principal valedor y ostentando el mérito de conseguir convencer a miles de cristianos para unirse a la expedición religiosa y militar que se estaba preparando para partir hacia Jerusalén. Cuando en el siglo XIII los reinos cristianos europeos perdieron interés por los asuntos en Tierra Santa, el papa Inocencio III recogió el testigo intentando relanzar el proyecto de cruzada, pero careció del poder de convocatoria y convicción que había tenido su antecesor.
¿Qué importancia tuvo España en las Cruzadas?
Durante la época de las Cruzadas, los reinos de la Península Ibérica estaban inmersos en la sucesión interminable de campañas militares contra los musulmanes que supuso la Reconquista. Sus fronteras inestables constituían la primera línea de defensa para detener la expansión islámica en el continente y desde un primer momento los pontífices, conscientes del valor estratégico de los reinos cristianos de la Península, tomaron toda una serie de medidas para evitar que los caballeros que combatían a los musulmanes en nuestro territorio decidieran partir hacia Tierra Santa dejando a sus reinos desprotegidos. De la misma forma, la valiosa experiencia adquirida tras largos siglos de enfrentamientos fue muy tenida en cuenta a la hora de organizar nuevas cruzadas, solicitándose la presencia de dignatarios de la jerarquía eclesiástica de la Península para que con sus testimonios y opiniones asesorasen en el proceso de toma de decisiones.
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