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Fernando VII, ¿el deseado?

Jueves 28 de Junio, 2018
España está partida en dos y Fernando VII tuvo mucho que ver en que no podamos mirar a los ojos a quien piensa diferente

España está partida en dos. Hay muchos culpables en todo ello, pero la vida y el legado de Fernando VII son muy responsables de que a veces nos peleemos con el de al lado. Las razones de la vuelta de este rey no hay que buscarlas en la necesidad de monarquía de la gente, sino en su afán por ser libres. Él encarnaba la lucha contra los franceses, y eso no hay que olvidarlo. No hay que pensar que las ideas que venían desde allí fueran peores, sino que simplemente eran las de ahí y no las nuestras. Por eso el pueblo se había alzado en armas y no por él. Aquello le convirtió en el Deseado, pero la gente no deseaba su corona, lo que deseaba era su libertad.

En la segunda parte del reinado de Fernando VII pasaron algunas cosas que hoy siguen sin erradicarse. Una de ellas es la corrupción. Y luego llegó la sucesión, que fue la madre del cordero. Estaba en vigor la ley sálica, esa barbaridad –sigue operativa hoy– que impedía reinar a las mujeres, pero se enfrentó a un dilema cuando se acercó su fallecimiento: o mandaba su madre hasta que su hijo fuera mayor o lo hacía su hermano, Carlos María Isidro. Los defensores de esta opción pasaron a ser conocidos como carlistas, teóricamente más proclives a lo clásico. El hecho de que convivieran lo viejo y lo nuevo en la misma tierra hizo que los enfrentamientos personales y las ideas opuestas se convirtieran en odio. Aquello desencadenó las guerras carlistas, que no fueron más que conflictos ciudadanos, es decir, guerras civiles.

Desde entonces han existido dos españas y algunas de las ideas actuales más conservadoras nacieron en el carlismo. Tuvieron su origen en este movimiento, que dio forma a sus planteamientos. Y aunque esas guerras son historia, no puede olvidarse que su simiente tuvo mucho que ver en la Guerra Civil y esa huella atávica, casi genética, está de fondo en casi todos los enfrentamientos. Sólo por eso, en mi juicio particular yo declararía culpable a Fernando VII por habernos partido en dos.

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