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La Historia como motor del turismo

Martes 24 de Agosto, 2010
La complicada crisis económica que vive España y el miedo generalizado a un futuro todavía peor está modificando nuestros hábitos, entre ellos aquellos relacionados con los viajes y los destinos elegidos para las vacaciones. Este verano son muchas menos las personas que han decidido viajar al extranjero a la hora de disfrutar de su merecido descanso. Y aunque los precios sean ahora mucho más asequibles que hace unos años, la presencia de españoles visitando las ruinas andinas de Machu Pichu, el Partenón de Atenas o el Coliseo de Roma se ha reducido al máximo, por no hablar de los compatriotas que han decidido posponer para mejor ocasión una visita a las pirámides de Gizéh o a los templos de Luxor en Egipto, país que desde hace años es el principal destino de los viajeros ávidos por conocer algo más que sol y playa. Es por ello que, entre otras cosas, os hemos propuesto en este número conocer lo que hay de Egipto en nuestro país sin traspasar las fronteras patrias. Ya que no podemos ir a ver la tumba de Tutankhamon, el faraón y sus tesoros han venido a Madrid en una exposición que está cosechando fantásticas críticas allá por donde pasa. Del mismo modo, podemos admirar museos permanentes como el Museo Egipcio de Barcelona, al frente del cual la Fundación Clos está realizando una labor extraordinaria. También en el Museo Arqueológico de Madrid hay numerosas piezas de gran interés, por no hablar del Templo de Debod, que se encuentra en el centro de la capital. Si a esto sumamos la existencia de una “herencia” mítica y simbólica que llegó hasta la Península hace más de dos mil años, posiblemente gracias a los fenicios, se puede llegar a concluir que sin salir de nuestras fronteras, este año de contención económica podemos conocer muchas cosas referentes a Egipto y sus vínculos con España, que es el tema principal de los que abordamos en este número.

Que Egipto sea el país más visitado por los españoles en sus viajes no deja de ser una muestra más de cómo la Historia es el verdadero motor del turismo. Pero para comprobarlo no es necesario buscar metas más o menos exóticas -lo que no está mal, pero no es obligatorio- sino que en nuestro propio país encontramos destinos que conjugan perfectamente la historia con la belleza estética. En nuestra revista siempre hemos querido potenciar esos enclaves a través de diferentes artículos y de las colecciones gráficas que exponemos en nuestros dossiers mensuales, gracias a los cuales los lectores han podido conocer la ubicación de los castillos más bellos, de las edificaciones de la antigüedad o, como en la presente edición, de las ermitas más aisladas y atractivas. Ir en busca de esos destinos dentro de nuestras fronteras puede ser una experiencia tanto o más fascinante que ir en busca de los clásicos destinos turísticos. Tendemos a mirar demasiado al exterior cuando dentro podemos encontrar lugares tanto o más fascinantes. Para nosotros, como hecho constatado que es, nos congratula saber que en muchos de esos casos, es la Historia de esos destinos lo que las ha colocado en el mapa. Seguro que si habéis hecho turismo interior durante el pasado mes de agosto, entendéis perfectamente lo que os comento.

Bruno Cardeñosa
Director

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