Se encuentra usted aquí

Mujeres

Jueves 24 de Agosto, 2017

La historia las ha puesto en un segundo plano. A lo largo de eones de tiempo, las mujeres quedaron relegadas a un papel humillante por culpa del triunfo del patriarcado, que ha dominado a lo largo de milenios por “motivos” que sólo se basaron en la injusticia.

A los Templarios les tenemos en el olimpo de los sabios. Influye en esa creencia un tópico que no se ajusta a la verdad. No tenemos que olvidarnos que fueron banqueros y guerreros que blandieron la espada en nombre de Dios porque en los tiempos en los que se convirtieron en amos y señores del poder –un poder en la sombra– no se podía aspirar a otra cosa.

Cierto es que ese poder les llevó a conocer determinadas cosas y guardar secretos que se hicieron tan incómodos que decidieron acabar con ellos. Cuando la Orden del Temple fue desmantelada no había mujeres en sus fi las, pero sí que existían algunas que formaban parte de ese conglomerado que eran los Templarios que, aun siendo los más avanzados de su época, no dejaban de relegarlas a cargos y puestos –no oficiales, porque la Orden no admitía a mujeres– que consideraban más aptos para ellas. En los decenios y siglos posteriores, las diferentes órdenes militares tuvieron más en consideración a las mujeres que otros grupos de poder.

Aun así no tenemos que cerrar los ojos a la realidad. La sociedad hoy está más avanzada y, pese a ello, en los países más desarrollados, tienen que exitir leyes que defiendan sus derechos. Es un deber de todos hacerlo. No vale con decir “yo no soy machista”, sino demostrarlo, y para demostrarlo es necesario asumir como válidas normas y leyes que obliguen a que sean necesarias esas normas. En Derecho, la discriminación positiva existe para defender los derechos de colectivos a los que se colocó un grado por debajo. Es por ello que es necesario defender esas leyes y exigir que sean todavía más impositivas, porque son más que necesarias para hacer justicia frente a una vergüenza histórica de la que se tienen que lamentar, y que se lamenten, incluso los más avanzados.

Existen tópicos sobre la existencia de mujeres en las cúpulas sociales en grupos y civilizaciones del pasado. Y es cierto, pero nacer mujer en culturas como en el Antiguo Egipto o en la de los vikingos era incómodo. Y eso que se supone que eran los más “modernos”. No es que Dios naciera mujer, que sí, que fue así, sino que da igual el motivo: las mujeres y los hombres son iguales porque sí. Dudar de ello sitúa a la humanidad en una caverna sólo apta para dementes, patéticos y lamentables machistas. Yo no quiero estar junto a ellos. Que se pudran en sus ideas trasnochadas.

Bruno Cardeñosa
Director
@HistoriaIberia

Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario