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Secreto oficial

Martes 20 de Diciembre, 2016

FIDEL CASTRO HA MUERTO A LOS 90 AÑOS. ES UNA DE LAS GRANDES “FIGURAS” DE LA GUERRA FRÍA Y DE LA HISTORIA RECIENTE. No se puede negar su relevancia, como tampoco el hecho de su condición de dictador. Quizá el no interpretar su papel en el contexto del conflicto de Cuba ha provocado que haya múltiples opiniones sobre su figura, pero es innegable que su relevancia ha trascendido fronteras y que los que más le detestan reconozcan su admiración hacia algunas cosas de su figura, del mismo modo que quienes le aprecian no niegan las sombras del personaje.

Sólo situándose en el contexto en el que se produjo la revolución que lideró puede entenderse que acabara convertido en un dictador.

Aun así, eso tampoco es óbice, sus contradicciones son tan gigantescas que acabó por no sentir nada en contra de la fi gura de Franco. Es mentira que los polos opuestos se atraen –la inconcebible perpetuidad de algunas leyendas– pero la excepción está en este caso… Su extraordinaria longevidad ha hecho que, además de a Franco, conociera y tratara a un total de seis presidentes de España, pero no nos engañemos: son los mismos que contrataron a un personaje en el que ahora estoy pensando –un espía de origen americano que trabajó para Italia y Alemania antes de hacerlo para España– y que le pidieron que se sumergiera en las cloacas y se rebozara en ellas, porque así se lo pedían sus contratistas, que estaban en las altas esferas del poder.

Estuvo involucrado en la muerte de algunos enemigos de Franco, en turbios acontecimientos durante la Transición, en la guerra sucia que hizo que el terrorismo tuviera una cabeza fuera y otra dentro de la legalidad… Tuve la ocasión de entrevistarlo en decenas de ocasiones, durante las que me confesó sus extrañas labores. Dejé de saber de él cuando le contrataron para un nuevo trabajo, del que supe cuando leí en la prensa que, gracias a su mediación, una empresa vinculada al gobierno ingresó miles de millones de euros por un contrato multimillonario en Asia.

Lo que él y otros cuantos como él hizo estará en los papeles reservados sometidos a la Ley de Secretos ofi ciales, que se escribió en 1968 y que sólo ahora ha comenzado a discutirse en el Congreso de los Diputados. Mientras tanto, todo lo que pasa y ha pasado aquí es secreto de estado y no se encuentra en los documentos desclasifi cados, básicamente porque España es el único país avanzado que puede retener esos papeles hasta la eternidad. Gracias a los extraordinarios historiadores y periodistas que han existido en estos lares ha podido averiguarse algo sobre los nubarrones que existen en los últimos 60 o 70 años de nuestra historia, porque un gobierno tras otro han disfrutado de la posibilidad de que sea secreta cualquier cosa que se hace.

Si se miente con leyes que permite la liberación de documentos históricos, ¿qué no se habrá hecho teniendo la posibilidad “legal” de mantener lo que se hace como confidencial? Si finalmente se dan a conocer esos informes secretos quizá averiguaremos, entre otras cosas, los episodios represivos de la dictadura, el papel de Estados Unidos en el asesinato de Carrero Blanco, la importancia de la influencia exterior en la elección del Rey, la existencia de tramas ocultas en la Transición, la participación o no de elementos cercanos al estado en el golpe del 23-F, la X de los GAL… De los que mandan ahora depende que sepamos lo que ocurrió ayer. Tienen en sus manos derogar la Ley de Secretos Oficiales de 1968.

¿Se atreverán?

Bruno Cardeñosa
Director @HistoriaIberia

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