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El tiempo de los suevos, una cita con el pasado

Miércoles 04 de Abril, 2018
La cantidad de piezas y el número de países comprometidos ha sido apabullante, pero, para la historia, quedará su calidad y excepcionalidad. In Tempore Sueborum ha enriquecido nuestras nociones sobre este pueblo y sienta cátedra sobre la Tardoantigüedad y la presencia bárbara en la Península.

Galicia mira al pasado y cautiva a los amantes de la Historia en el presente. La Diputación Provincial de Ourense, con la ayuda de la Xunta de Galicia, organizó una muestra sensacional que escudriña las huellas del primer reino medieval de Occidente. Entre el año 411, cuando el rey Hermerico firmó un pacto o foedus con el emperador romano Honorio, y el 585, cuando Leovigildo depuso a Andeca e incorporó la provincia al reino visigodo, los suevos domeñaron toda la Gallaecia.

Durante cerca de dos siglos, pues, este pueblo prosperó en las fronteras de la actual Galicia, merced a sus constantes migraciones y asentamientos; y, aunque las fuentes guarden silencio sobre largos períodos de su paso por estas tierras, no es poco lo que sabemos y es más lo que hemos podido saber gracias a In Tempore Sueborum, una muestra única en Europa que ha reunido hasta 262 piezas de diez países (Hungría, Alemania, Polonia, República Checa, Bélgica, Francia, Austria, Eslovaquia, Portugal y, naturalmente, España), distribuidas en tres sedes de la ciudad de As Burgas.

TRES SEDES

El Centro Cultural Marcos Valcárcel, la iglesia de Santa María Madre y el Museo Municipal nos abrieron sus puertas hasta el 4 de marzo para fijar las evidencias y corregir las inexactitudes acerca de los suevos y otros pueblos germánicos. A modo de ejemplo, ¿es justo insistir en la imagen de "salvajes" o "incivilizados" que han arrastrado durante tantos siglos, o esas bellaquerías fueron más bien un invento de la elite intelectual romana para desprestigiar a sus enemigos?

In tempore sueborum reivindicó el legado de los suevos, con sentido y sensibilidad, mediante un discurso que trazaba su llegada al noroeste de la Península, descifrando las claves del cristianismo en la época y resolviendo la convivencia de este pueblo con los galaico-romanos. Un relato complejo, atrevido, pero articulado magistralmente por sus responsables, que nos ha permitido sondear cómo se produjo la transición a los reinos medievales y, por ende, la configuración política de la Europa actual.

Basta con hojear el catálogo de la exposición para asimilar la delicadeza del arte suevo y desmentir su condición de "bárbaros" y otros estereotipos. Entre las piezas que el visitante ha podido encontrar en la exposición, se encuentran varias inéditas, procedentes de Portugal, o joyas como un collar y sendas agujas de la necrópolis tardo-antigua de Mérida, probable depósito funerario de una princesa sueva, que se cuenta entre los fondos del Museo Nacional de Arte Romano de la ciudad.

LA EVANGELIZACIÓN

Uno de los aspectos más relevantes que tocó la muestra es la relación entre Martín de Dumio y la monarquía sueva. Sin la evangelización del llamado Apóstol de los Suevos no se podría entender la Gallaecia del siglo VI ni la densa estructura eclesiástica en el sector costero occidental, un factor decisivo para explicar la supervivencia de este pueblo y que, en la muestra, se patentiza en los objetos de ámbito funerario vinculados a la tradición cristiana.

In tempore sueborum ha atraído a miles de personas a sus distintas sedes: expertos y profanos, gentes de todas las edades y con la misma inquietud de espíritu. Este proyecto ha estado destinado a marcar un antes y un después en el estudio científico de un pueblo que ahora, gracias a los esfuerzos de muchos, renace con todo su esplendor.

 

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