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El golpe de estado del 23-F y los socios de Forja

Jueves 09 de Agosto, 2018

Los socios de Forja compaginaron con inteligencia sus diferentes papeles, aunque profesionalmente habían dirigido sus carreras hacia el espionaje, pues a principios de los años 80 el CESID era un servicio totalmente militar. El final de la etapa de Suárez como presidente fue bastante convulso, en gran parte debido al malestar castrense por los atentados de la banda terrorista ETA.

El bautizado como ruido de sables sonaba en todos los medios de comunicación y el encargado de evitarlo era el servicio secreto, algo que no consiguieron. El 23 de febrero de 1981 se retransmitió públicamente el golpe y cuando había sido abortado se descubrió la implicación de un hombre de Forja, el jefe de la unidad operativa del CESID y hombre destacado de Forja, José Luis Cortina.

Varios agentes de su unidad, incluido su segundo Vicente Gómez Iglesias, habían colaborado con los golpistas. El paso del tiempo permitió conocer algo más grave. El capitán Diego Camacho y el sargento Juan Rando, ambos pertenecientes a esa unidad, habían investigado el caso por su cuenta e informaron al secretario general, Javier Calderón, de sus sospechas sobre Cortina.

No valoraron adecuadamente su amistad, que los dos pertenecían a Forja, y se encontraron con que Cortina intentó paralizar la investigación y Rando sufrió varios intentos de asesinato. El CESID de Calderón apoyó a sus agentes implicados en la trama golpista de una forma sutil, inteligente y muy efectiva: activaron una antigua operación de vigilancia de las actividades de agentes de Estados Unidos en España, la conocida como “operación Mister”, para justificar los movimientos de los implicados en el golpe.

José Luis Cortina resultó sorprendentemente absuelto –muchos consideraron que los secretos que guardaba sobre la Transición le hacían inmune a cualquier condena–, y continuó libremente su carrera militar. Llegó a coronel pero en el momento de ascender a general fue vetado por el ministro de Defensa, Narcís Serra, a pesar de que contaba con el apoyo del director de Personal del Ejército, su colega y amigo  Javier Calderón.

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