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Gorbachov en España

Martes 21 de Junio, 2016

CUANDO FALTABAN pocos días para la conmemoración del primer aniversario de la caída del Muro de Berlín, Mijaíl Gorbachov aterrizó en España el 26 de octubre de 1990. Se trataba de un viaje histórico, en el que por primera vez un máximo dirigente de la URSS visitaba oficialmente nuestro país desde la Revolución Rusa de 1917.

El encuentro se produjo unos pocos días después del anuncio de la concesión a Gorbachov del Premio Nobel de la Paz y en el contexto de una Europa que había dejado de estar dividida por el Muro de Berlín.

El líder soviético despertaba grandes simpatías en Occidente, todo lo contrario de lo que ocurría dentro de su propio país, en el que un sector reaccionario apoyado por una gran parte de la opinión pública le acusaba de ser el responsable de haber doblegado a la URSS ante sus enemigos de la Guerra Fría.

Durante las conversaciones bilaterales celebradas entre Gorbachov y Felipe González se habló de los temas que tratar en la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa que se iba a celebrar en París al mes siguiente. Ambos mandatarios expresaron la necesidad de alcanzar acuerdos de cooperación para llevar a cabo una reconstrucción de Europa del Este.

En el marco financiero, Gorbachov quería que España actuase de intermediario ante lo que entonces era la Comunidad Económica Europea, allanando el camino de las  inversiones extranjeras necesarias para apuntalar el edificio de la economía soviética, a punto de colapsarse.

Como primer paso, nuestro país se comprometió a conceder a la URSS un crédito para la compra de bienes de equipo españoles, medida que debía servir a nuestros productos para abrir las puertas a un mercado gigantesco que ofrecía grandes perspectivas de futuro.

En el plano político, Gorbachov manifestó su interés por el proceso de la Transición en España. Pero a pesar de los deseos de paz y buena voluntad expresados por el líder soviético, un inesperado foco de tensión iba a poner a prueba el equilibrio de fuerzas surgido tras el grandilocuente anuncio del advenimiento de un nuevo orden mundial.

La invasión de Kuwait por parte de las tropas iraquíes enviadas por Sadam Hussein y el alcance de la repuesta de Occidente a esta agresión, que finalmente desembocó en la Guerra del Golfo, pusieron de manifiesto las diferencias de criterio que aún seguían existiendo entre los dos grandes bloques, cuestión que también estuvo presente durante la visita de Gorbachov a España, quien, como vemos en la foto de abajo, viajaría por segunda vez a nuestro país a finales de agosto de 1992 para recorrer la Expo de Sevilla, uno de cuyos pabellones, el dedicado a Alemania, exhibía un tramo del Muro de Berlín... 

Por JOSÉ LUIS HERNÁNDEZ GARVI, publicado en el número 113 de Historia de Iberia Vieja

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