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Madrid contra Napoleón, el levantamiento del 2 de mayo

Jueves 16 de Junio, 2016
Napoleón tomó España sin derramar una gota de sangre, aunque el levantamiento de Madrid provocó un rechazo colectivo contra los franceses que desencadenó la Guerra de Independencia Española

A finales del siglo XVIII, Francia había logrado una importante alianza con la España gobernada por Carlos IV, una alianza que aislaba a estas dos naciones del resto de paises del entorno ya que, desde el ascenso de Napoleón Bonaparte al poder, varias naciones encabezadas por Inglaterra, se aliaron para detener el expansionismo del militar francés.

Los británicos eran hegemónicos en el mar después de la victoria sobre la flota hispano-francesa en la batalla de Trafalgar en 1805 y el intento fallido de invadir la Gran Bretaña en 1806. Napoleón decretó entonces un bloqueo continental a los británicos que Portugal se negó a aceptar y continuó comerciando con los ingleses. Esta circunstancia propició la firma del Tratado de Fontainebleau entre el Reino de España y el Imperio Francés, que permitiría el paso de tropas francesas por territorio español para llevar a cabo una invasión conjunta de Portugal.

No obstante finalmente las intenciones francesas eran bien distintas: Pretendían la anexión de la corona española al Imperio Napoleónico.

Carlos IV fue obligado a abdicar en favor de su hijo Fernando VII. El pueblo no estaba de acuerdo con la presencia francesa y la tensión, fundamentalmente en Madrid, iba en aumento.

Napoleón obligó tanto a Carlos IV como a Fernando VII a renunciaban a su poder real en favor de  su hermano, José Bonaparte (José I de España), Ante los rumores de la posible partida de los últimos miembros de la corte española a Francia, el 2 de Mayo de 1808, una multitud se agolpó a las puertas del Palacio Real, en Madrid. Cuando soldados franceses se llevaban al infante Francisco de Paula, un grito encendió la mecha de las hostilidades, Jose Blas de Molina gritó ¡Que nos los llevan! y acto seguido la muchedumbre comenzó el asalto al Palacio.

Aunque se trató de impedir la entrada de más tropas francesas, cuando los sublevados llegaron a las puertas de la ciudad de Madrid, se encontraron con 30.000 hombres a cargo del General Murat. No tuvieron piedad a la hora de reprimir las protestas

Entre todas sus acciones destacó una en especial, una tremenda carga por parte los mamelucos, tropas de élite venidas desde Egipto que el mismísimo Goya, se encargó de reflejar en su cuadro "La Carga de los Mamelucos", el cual es un fiel reflejo del caos que fue Madrid durante aquella jornada.

Por su parte, el Ejército Español se mantuvo al margen de la refriega y tan solo militares aislados que se unieron al levantamiento.

Al día siguiente, el 3 de Mayo, todos los focos de revuelta habían sido sofocados. Entonces se llevaron a cabo los fusilamientos ilustrados por Goya. Todo aquel sospechoso de haber participado en la revuelta, bien porque llevaba algún tipo de arma o por haber sido identificado, era fusilado sin previo juicio o con un juicio pantomima en el que ni si quiera el arrestado tenía la posibilidad de defenderse. Los dos cuadros de Francisco de Goya citados anteriormente, por cierto, fueron dañados durante la Guerra Civil.

El levantamiento fue un fracaso. Madrid no logró expulsar al invasor francés y la revuelta fue sofocada, pero supuso un punto de inflexión que sembró la combatividad en toda España, dando inicio a la Guerra de la Independencia, en la que sí participó activamente el Ejército español consiguiendo la primera derrota de un ejército Napoleónico en la Batalla de Bailén.

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