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Samuel Hoare, un conspirador en la España de Franco

Lunes 18 de Abril, 2016
Un gentleman inglés en un país que acababa de salir de una guerra fratricida. Samuel Hoare fue embajador en España entre 1940 y 1944. Su misión: que el régimen franquista no entrara en la guerra del lado de Alemania e Italia. Y lo consiguió. ¿Cómo? Pagando cantidades desorbitadas a cargo del gobierno de su país al círculo más próximo de Franco. Los documentos que lo demuestran han sido recientemente desclasificados. Por: Bruno Cardeñosa

España era la puerta al Mediterráneo, uno de los frentes más importantes de la contienda, y aunque ideológicamente era próximo a la Alemania de Hitler, necesitaba del Reino Unido y Estados Unidos para poder mantenerse con vida, al tiempo que Franco requería tener las espadas en bajo –aunque los más cercanos querían empuñarlas– para poder perpetuarse. Nuestro país tenía que mantenerse neutral y no entrar en conflicto para que los aliados pudieran ganar la guerra y tener de ellos el apoyo suficiente para mantener a flote el barco casi hundido.

En esa tesitura, Samuel Hoare, político conservador y extremadamente conspirador, ideó un sistema para garantizar la neutralidad del régimen. “Hay indicios de que está cogiendo impulso la idea de abandonar la neutralidad y tengo la impresión de que ha llegado el momento de actuar de forma inmediata para verificarlo”, escribió. “Creo tener una forma segura de acceder a los ministros mejor colocados. Si hay alguna duda, consulte con el Primer Ministro”.

No podemos saber qué hubiera pasado sin ese chantaje, pero sí se sabe que gracias al mismo Franco se quedó al frente del país, se convirtió en el centinela de Occidente y mantuvo la única dictadura fascista que sobrevivió a la guerra hasta su muerte en 1975

Esa forma era tan sencilla como empapar en dinero las cuentas de esos ministros, que por entonces eran casi todos militares o personas muy próximas a Franco. El dinero, procedente del MI-6 británico, se ingresaba en varias cuentas del Swiss Bank Geneva a través de una sucursal de Nueva York, y los militares comprometidos eran persuadidos de que los fondos procedían en realidad del banquero Juan March, “un hombre de su cuerda”. Gracias a esos ingresos –alrededor de veinte millones de dólares–, España se salvó de la guerra.

¿Y quiénes los percibieron? Nuestro Director, Bruno Cardeñosa, nos brinda algunos nombres en el artículo de HISTORIA de Iberia Vieja de este mes: Nicolás Franco, el hermano del dictador, José Enrique Valera, Antonio Aranda, el general Gallardo o Alfredo Kindelán.

No podemos saber qué hubiera pasado sin ese chantaje, pero sí se sabe que gracias al mismo Franco se quedó al frente del país, se convirtió en el centinela de Occidente y en un rara avis que mantuvo la única dictadura fascista que sobrevivió a la guerra hasta su muerte en 1975.

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