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Terra Lliure, el terrorismo sin apoyo social

Miércoles 29 de Agosto, 2018
Terra Lliure fue un grupo terrorista que actuó en Cataluña por la independencia... sin mucho éxito. Diezmados por el nulo apoyo social -a diferencia de ETA en el País Vasco-, fueron un absoluto desastre y no tardaron muchos años en disolverse y desaparecer. Fernando Rueda.

En 1977, regresó a Cataluña Josep Tarradellas, el presidente de la Generalitat en el exilio, lo que hacía presagiar el apoyo de las autoridades catalanas a la Transición.

Un año después, hace ahora 40, se fundó en Cataluña el grupo terrorista Terra Lliure con el objetivo de conseguir la independencia.

De poco les sirvió que poco tiempo después se aprobara el estatuto de autonomía, el sistema democrático no iba con ellos.

Paralelamente a los avances que se fueron produciendo, acometieron la comisión de atentados en un deseo de presionar a las autoridades. Hay contabilizadas cerca de 200 acciones, aunque solo hubo cinco muertos y decenas de heridos.

Socialmente carecieron del apoyo del pueblo que en la década de los 80 sí que tenía, desgraciadamente, la organización terrorista ETA. Ese fue su gran problema para triunfar en sus objetivos, igual que ETA empezó a perder su batalla cuando el pueblo mayoritariamente se les enfrentó.

Pocos de sus atentados han dejado huella. El más destacado fue el secuestro de Federico Jiménez Losantos, que había promovido un manifiesto para denunciar la discriminación lingüística. Terminaron disparándole un tiro en la pierna.

Su lucha dio para poco, eran un absoluto desastre. Como muestra un botón: de los cinco muertos por sus acciones, cuatro fueron terroristas, entre los que había lo que no se aclaraban con los explosivos.

En 1988 intentaron coger protagonismo lanzándose a boicotear los Juegos Olímpicos de Barcelona, que para ellos eran una exaltación de España.

Tres años después un sector de sus militantes decidió abandonar la lucha armada y el resto cayeron en 1992 gracias a la infiltración de un agente del servicio Secreto, José María Aloy, que había sido captado por Mikel Lejarza, El Lobo.

Fuera de ellos mismos, pocos lloraron su desaparición total unos años después. Es lo que tiene organizar un grupo terrorista que nadie quería.

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