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La corrupción en los últimos días del Conde-duque de Olivares

Martes 05 de Abril, 2016
La corrupción en España no es algo exclusivo de nuestros días, sino que otros periodos también la han sufrido. Nos remontamos al Siglo de Oro y descubrimos cómo el poderorísimo Conde-duque de Olivares practicó tráfico de influencias.
Retrato del Conde-Duque de Olivares

La operación Malaya, el caso de los falsos EREs en Andalucía, las tramas de Palma Arena, los episodios Pallerols y Palau de la Música, en Cataluña, junto al caso Pujol o la trama Gürtel o la cuenta multimillonaria de Luis Bárcenas en Suiza y las acusaciones de que -presuntamente- abonaba sobresueldos en dinero negro a dirigentes del Partido Popular, copan hoy la atención de la opinión pública en España, pero no constituyen, por desgracia, un caso puntual ni reciente en nuestra historia.

Una copla que corrió por Madrid cuando el Duque de Lerma, el todopoderoso valido de Felipe III, se refugió en el clero para protegerse de quienes le acusaban de desviar dinero de las arcas reales. Rezaba: «Para no morir ahorcado, el mayor ladrón de España se viste de colorado».

La oleada de tramas corruptas en España, pues, no es nueva y, en el Siglo de Oro, salpicó no sólo al Duque de Lerma sino a otros ilustres personajes. Lo recordó ayer mismo en el Congreso un diputado del PNV durante el debate para aprobar la creación de una comisión permanente para que los partidos no usen el 'ventilador' de la corrupción entre ellos y fijen en sede parlamentaria, y por tanto lejos de las platós de televisión, las pautas para tratar este asunto, fijando principios comunes para garantizar la democracia interna, estudiar reformas en la ley electoral, establecer incompatibilidades y regular el nombramiento de cargos. 

El conde-duque de Olivares y la moralidad
De hecho, el 'ventilador' se activó en el mismo debate de la comisión anticorrupción cuando el  José Manuel Villegas, portavoz de Ciudadanos, recordó los escándalos que "salpican" al PP, al PSOE o la antigua Convergència.

El grupo que mostró mayores reservas a la creación de esta comisión fue el PNV -el único que se abstuvo-  por el exceso de "normativismo". Y no deja de ser curioso que el diputado Mikel Legarda expusiera que "desde los tiempos del Conde-duque de Olivares llevamos oyendo esto, pero el núcleo del problema es una falta de moralidad tanto pública como privada y esto no lo arregla en exclusiva la fe en la magia de las normas".

En efecto, tal y como expone Alberto de Frutos, redactor de Historia de Iberia Vieja en nuestro número de abril, cuando se publicaron los memoriales de su acusación contra el Conde-duque de Olivares, surgieron voces que pusieron negro sobre blanco la fortuna y las mercedes recibidas por el estadista.

El Conde-duque se vanagloriaba en una carta autógrafa de sus emolumentos. Para algunos estudiosos de su biografía, la fortuna del de Olivares ascendía a unos 450.000 ducados, y su renta rondaba los 100.000 ducados al año.

En palabras de Andrés de Mena, “en tiempo del abuelo de su Majestad (Felipe II) ningún presidente tenía más de un ciento de maravedís de salario, ni el consejero más de medio, y venían a las juntas en sus mulas con su lacayo... y ahora tienen las caballerizas más cumplidas que los Grandes y tantas salas de tapicería ricas que no son tales las de V.M. de suerte que ellos son los Grandes”. Esto podríamos aplicarlo hoy, también, a más de uno de los presidentes autonómicos.

Según pone de manifiesto Alberto de Frutos, "lo que no puede negarse es que el Conde-duque de Olivares practicó lo que ahora se conocería como tráfico de influencias, ya que colocó en empleos públicos a todos sus parientes, una práctica habitual en la época.

Aunque de frutos precisa que sus prebendas no fueron necesariamente sinónimo de corrupción, en el sentido de robo. Incluso su mayor antagonista, Andrés de Mena, lo reconoció: “Se dice que ha sido limpio en recibir de particulares”, aunque, a renglón seguido, se preguntaba: “¿pero de qué se ha hecho la gran fábrica del convento de Agustinas Recoletas de Loeches (un convento de su fundación) y los riquísimos homenajes, si cuando entró al valimento no tenía un real y su mayorazgo lleno de acreedores? ¿De qué compró Sanlúcar de Alpuchín y Castillejos de la Cuesta y todo lo demás que ha acrecentado? Eso no se hace por ensalmo”.

El hombre fuerte de España durante el reinado de Felipe IV fue procesado por la Inquisición y, enfermó en Toro. Terminó sus días en 1645 siendo enterrado en el convento de la Inmaculada Concepción de Loeches (Madrid).

 

Descubre todo sobre el Conde-Duque de Olivares, el hombre más poderoso del Siglo de Oro en el número 130 (abril 2016) de la revista Historia de Iberia Vieja

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