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Vikingos, cultos y sin cuernos en los cascos

Martes 21 de Julio, 2015
El período vikingo más característico de los países nórdicos trascurrió entre el año 800 y 1050 aproximadamente. En Escandinavia habitaron poblaciones de hombres libres, agrupadas en clanes y pequeñas comunidades dirigidas por reyezuelos y nobles. Conocemos principalmente de los vikingos por sus adversarios y víctimas, de ahí que la imagen recibida tienda a considerarlos bárbaros, incultos y depravados. Juan José Sánchez-Oro
vikingo, casco, edad media, nórdico

Sin embargo, desde la arqueología y las fuentes literarias propias, poco a poco, va asomando una cultura muy diferente que tampoco es necesario idealizar, pero sí valorar en su justa medida. Por ejemplo, sabemos que gustaban de llevar tatuajes, bañarse y asearse a menudo. Cuidaban su apariencia con el pelo y barba bien recortadas, aunque nunca alcanzaron el refinamiento musulmán. Algo tampoco igualado por los cristianos. Apreciaban el lujo y la belleza, de ahí que desarrollaran un arte propio con formas estéticamente muy armoniosas y elaboradas. También, una literatura creativa y sofisticada que permanece registrada en sus sagas. La mujer podía saber leer, escribir e incluso decidir con quién se casaba.

Dentro del aspecto técnico, su pericia en la navegación e invención de navíos eficaces les colocó a la vanguardia de Europa en el mar. Aprendían deprisa de sus enemigos. Abrieron rutas comerciales, fundaron factorías en las costas, entablaron contacto, acuerdos y relaciones con pueblos periféricos y codificaron el derecho por el que se regían. Aún es objeto de debate la razón por la cual iniciaron sus grandes expediciones. Se apunta a un cóctel de causas como la presión demográfica o la centralización política que les obligó a buscar nuevas fuentes de enriquecimiento personal más allá del propio terruño.

Sin embargo, lo que está fuera de toda duda es que no llevaban cuernos en sus cascos. Jamás se han exhumado tal tipo de cascos en ningún yacimiento arqueológico y su atribución fue un mito creado durante el romanticismo en el siglo XIX.

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