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El fin del Camino Español

Jueves 09 de Marzo, 2017
El Camino Español, conocido en toda Europa con este nombre durante los siglos XVI y XVII, fue rescatado del olvido por el hispanista Geoffrey Parker. Consistía en una red de caminos que cruzaban media Europa para suministrar y coordinar los movimientos de tropas que anualmente hacía la corona española para proteger sus posesiones aisladas del norte de Europa, como Flandes. Francia, tras dura lucha, acabaría destruyéndolo.
JAVIER GARCÍA DE GABIOLA

El Camino fue creado e inaugurado ni más ni menos que por el Duque de Alba en 1567, cuando llevó cuatro tercios españoles desde Italia a Flandes a pie, y España consiguió mantenerlo en funcionamiento durante más de 70 años, un logro increíble para los limitados medios de la época y de tal complejidad que dio origen al dicho “poner una pica en Flandes”, o sea, culminar una hazaña.

La ruta comenzaba en Italia, seguía por La Valtelina, en el este de Suiza, continuaba por el sur de Alemania hasta cruzar el Rhin por Alsacia, y desde allí entraba en Lorena. Un ramal giraba al sur para conectar con el Franco Condado, y otro iba al norte para llegar a Flandes, ambos territorios españoles. El problema era que, aunque las carreteras pasaban por un sinnúmero de regiones ibéricas o aliadas, éstas se encontraban en algunos puntos a menos de 25 kms de la frontera francesa, de modo que podían ser cortadas fácilmente por un ataque de París, lo que causaría el derrumbamiento de las posesiones españolas en el norte y centro de Europa.

FRANCIA INVADE LORENA
Los intentos de Richelieu de cortar el Camino por Italia y La Valtelina fracasaron, de modo que éste se centró en la región de Lorena, en la actual Francia, pero que en aquel momento formaba parte del Sacro Imperio, o sea de Alemania. Su gobernante, el Duque Carlos IV, era sobrino de Maximiliano de Baviera, jefe de la Liga Católica, y durante varios años se había dedicado a acoger a los disidentes franceses contra Richelieu, de modo que éste encontró una excusa para intervenir e invadió Lorena en 1632. Carlos IV se rindió sin luchar, pero una vez evacuadas las tropas francesas volvió a la carga con sus intrigas, de modo que de nuevo La Force invadió el Ducado con 23.000 hombres en 1633. Este asedió Nancy, la capital, y Carlos IV se rindió bajo la promesa de no ayudar a los católicos en la guerra de los 30 años y de permitir el paso de tropas francesas por su territorio. Como La Force quedó ocupando Lorena, el Camino Español quedó cortado por Francia. El Duque abandonó el país, reclutó un ejército entre sus seguidores y pasó a luchar como comandante de la Liga Católica. Además, el sur de Alsacia, estratégico punto de cruce del Rhin que había sido cedido a España por el emperador por su ayuda contra los protestantes en 1618-23, fue conquistada por Suecia junto con toda Alemania en 1632.

En todo caso, en 1634 España consiguió reabrir el Camino para Flandes tras derrotar a los suecos en Nördlingen, pero Alsacia y el Franco Condado seguirían aislados mientras no se conquistara Lorena. Con España centrada en su lucha en Flandes, Italia, Asia, el Caribe y Brasil, este cometido quedó encomendado a los aliados de Madrid y a las escasas tropas locales hispanas. Richelieu se decidió entonces a entrar en guerra para evitar un triunfo universal de los Habsburgo:

ESPAÑA SALVA ALEMANIA
Con las potencias católicas a punto de derrumbarse, como dice Parker sólo la visión de un hombre salvó la situación: el Conde-Duque de Olivares ordenó una concentración estratégica de tropas en el sur de Alemania en 1634. En Nördlingen se juntaron el ejército de la Liga Católica bajo Carlos IV, el imperial de Matthias Gallas, y el español del Cardenal-Infante don Fernando llegado de Italia, sumando 33.000 soldados. Los suecos, bajo Horn, imprudentemente les atacaron el 6 de septiembre con sólo 23.000 efectivos en una colina donde precisamente estaban las tropas españolas que rechazaron todos los asaltos y en un contraataque aniquilaron a los suecos. Con su comandante capturado, los supervivientes, unos 11.000 protestantes bajo Bernardo de Sajonia-Weimar abandonaron el sur de Alemania y huyeron a la zona de Mainz (o Maguncia), en el Rhin medio, en el centro de Alemania, que se convirtió en la principal base protestante en la zona. El Cardenal- Infante, despejado el Camino Español, continuó su marcha hasta llegar a Flandes, mientras bávaros e imperiales, dirigidos por Jean de Werth y Gallas respectivamente se dispersaban y despejaban de guarniciones suecas todo el sur de Alemania hasta llegar al Rhin, al oeste, y al Main, al norte.

Lee el reportaje completo en el nº141 de Historia de Iberia Vieja

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