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Gonzalo Silvestre y el inca Garcilaso de la Vega

Lunes 30 de Julio, 2018
Es una de las figuras clave en el conocimiento de las primeras conquistas americanas. Sin embargo, pese a la importancia y a la calidad de su testimonio, la biografía del Inca Garcilaso, nacido en Cuzco y fallecido en Córdoba, está repleta de sombras. El Inca tuvo una extraordinaria influencia en algunos españoles.

En 1616 moría en Córdoba quien es considerado por muchos el padre de las letras americanas, el Inca Garcilaso. Hijo del conquistador español Sebastián Garcilaso de la Vega y de la princesa inca Isabel Chinpo Oclio, recibió la más elitista educación en su Cuzco natal hasta que a los 21 años, en 1560, se trasladó a España, donde desarrolló una tan importante como frustrante carrera militar.

Tal frustración le hizo abandonar las armas y acoger la vida religiosa en 1590. Aunque lo que hizo relevante su figura fue su proyecto historiográfico, ejemplificado en la obra fundamental que es Historia de la Florida y jornada que a ella hizo el gobernador Hernando de Soto, donde narra la expedición del conquistador, en sus Comentarios reales, cuya primera parte fue publicada en 1609 y la segunda, Historia general del Perú, tras su muerte, en 1617, y supone una de las más elevadas muestras de la prosa literaria de la época.

El influjo de Gómez Suárez de Figueroa, enclavado en la elite del humanismo se proyectó por Córdoba y por cuantos pueblos de provincia se hospedó y aposentó. Los más significativos, y de los que queda prueba irrefutable documental, Montilla y Las Posadas. Y concretamente de Las Posadas y de su directa vinculación a su regidor y viejo amigo, Gonzalo Silvestre, trata esta breve reseña. De sus hazañas y anécdotas que de común compartieron.

De cómo la búsqueda de reconocimiento e hidalguía del uno, en su afán por obtener reales merecimientos, contagió en el Inca la necesidad de reafirmarse como noble mestizo, de limpiar el nombre de su difunto padre y de proyectar el verdadero quebranto de los españoles en sus conquistas, en el Perú y en la Florida: “A costa de locos, necios y porfiados ha conseguido España el señorío de todo el Nuevo Mundo” (La Florida del Inca: Libro I, Cap. I).

A través de estos apuntes trataremos de revelar quiénes fueron y cómo entre ambos se forjó una mutua amistad, en plena adolescencia del Inca, que terminó convirtiendo a Garcilaso en el albacea testamentario de Gonzalo Silvestre. Silvestre falleció en 1592 en

Las Posadas, villa de la que fue regidor y en la cual pasó los últimos 25 años de vida. Fue integrante de la expedición de Hernando De Soto a la Florida en 1538, desde que salieron de España hasta arribar a Cuba para, posteriormente, recorrer gran parte del territorio de lo que hoy son Estados Unidos y México. Finalizó su aventura en Cuzco, Perú, donde conoció al Teniente de Gobernación Sebastián Garcilaso de la Vega y Vargas, padre de Inca Garcilaso de la Vega, antiguo compañero de armas de De Soto.

CAMINO A ESPAÑA
Tras convivir y compartir varios años en el Cuzco y en otras partes del Perú, en torno a 1560 y por diversos motivos, Gonzalo Silvestre e Inca Garcilaso marchaban a España. Garcilaso se establecía en casa de su tío Alonso de Vargas, en Montilla. Silvestre pasaba de Valladolid a Madrid y Toledo, y de ahí a vivir en la villa de Las Posadas, cercana a Córdoba y Montilla. Aquejado de heridas de guerra, achaques y bubas, el viejo conquistador instaba frecuentemente a Garcilaso para que, entre ambos, escribiesen sobre la expedición de Hernando De Soto a la Florida:

Importune muchas vezes a aquel caballero escribiessemos esta historia, sirviendole yo de escribiente. Determine atajar los estorvos, y dilaciones que avia, con dexar el asiento y comodidad que tenia en un pueblo donde yo vivia y passarme al suyo. Donde atendimos con cuydado y dilegencia a escribir todo los que en esta jornada suscedio desde el principio della hasta su fin.

(La Florida del Inca, “Proemio al Lector”)

La importancia de La Florida, narrada por Silvestre y transcrita por el Inca Garcilaso, queda resaltada por tratarse del primer vestigio documentado de confraternización e intercambio fluido y cívico entre indoamericanos y españoles en Europa. El recorrido literario trazado por Silvestre y Garcilaso describe parajes naturales de la actual Florida y comportamientos humanos donde se detallan las costumbres y tradiciones de los pueblos allí establecidos.

Su riqueza narrativo-descriptiva es tal que ayudó a reconocer la fisonomía del terreno a futuras expediciones. La belleza de la estructura en prosa sellada por la pluma del Inca la convierte en una obra de obligada lectura y reconocimiento. Lo que brotó del interés mutuo entre dos caballeros de gran amistad y recuerdos comunes quedó plasmado para la posteridad a través de sus escritos literarios.

Así pues, queda de manifiesto tal asociación para la historia, fruto del afecto y la disposición de ambos, y que se desarrolló mientras Silvestre permanecía en vida, según se desprende tras la lectura minuciosa de los escritos del Inca. He aquí el gesto instintivo que Inca Garcilaso profesa a su autor o fuente principal del relato de La Florida, en clara alusión a Gonzalo Silvestre y una vez fallecido este: “Sin la autoridad de mi autor, tengo la contestación de otros dos soldados, testigos de vista, que se hallaron en la misma jornada” (La Florida del Inca, “Proemio al Lector”).

BIOGRAFÍA DE UNA OBRA CLAVE
Por lo que podemos concluir que el cuerpo estructural tanto de La Florida como de los Comentarios Reales e Historia General de Perú se desarrolló antes de la fecha de defunción de Silvestre, en 1592. Y que fue el viejo conquistador español y regidor de Las Posadas quien apremió a Garcilaso, ante su delicada salud, a que completaran las crónicas de las conquistas de la Florida y del Perú, donde activamente participó.

Fijando el proceso de transcripción, enmienda y elección de las partes y capítulos finales en un espacio temporal que consideramos se comprende entre 1580 y 1592, aun cuando posteriormente a esta fecha Garcilaso los definiera, corrigiera y amplificara hasta su edición final:

“Para concluir con la historia de la Florida, que esta ya escrita mas q la quarta parte della, quedo aprestándome, para yrme este Estio a las Posadas, una de las aldeas de Córdova, a escribirla de relación de un cavallero, que esta allí, q se hallo personalmente en todos los sucesos de aquella jornada”. (“A Don Maximiliano de Austria”. Montilla, 12-03-1587; Traducción de los Tres Diálogos de Amor de León Hebreo, Prólogo). Se confirma, pues, que la villa de Las Posadas fue escenario principal, junto a Montilla y Córdoba, para la configuración y desarrollo final de las tres grandes obras literarias escritas y transcritas por Inca Garcilaso de la Vega: Diálogos de amor, La Florida y Comentarios Reales de los Incas, en sus dos partes.

Precisamente por ello, hemos elaborando un minucioso y arduo estudio de confirmación de los hechos que corrobora la presencia de Inca Garcilaso en la Villa de Las Posadas. Contrastando y cotejando la información de sus escritos con los estudios realizados por reconocidos garcilasistas como De la Torre y del Cerro, Miró Quesada o Porras Barrenechea.

Amplificadas con las actas bautismales y documentos oficiales emitidos en Montilla y los hallados en el Archivo de Protocolos de Córdoba; poderes notariales, escrituras de compraventa y cesión, testamento y codicilos. Se ratifica así el nexo de unión inquebrantable entre Posadas, Gonzalo Silvestre y el Inca Garcilaso de la Vega. La relación es proclamada en los siguientes extractos documentales:

“Viniendo de las Possadas donde avía estado cinco o seys días hallé la carta de V. m. en esta su casa con la qual recibí mucha md. y contento por q avía estado con pena si V. m. uviesse recibido mi carta, o no. Y a lo q V. m. dize del viage de Yndias digo Sor. resumidamente que antes oy que mañana, y al Perú antes que a otra parte, que aunq nos fuesse sino por salir de las lazerias de España tengo por muy acertado yr a provar ventura, y gaste su Md. en el camino lo que ha de dar a quien no deve nada”.

(Carta de Garcilaso de la Vega al Licenciado Juan Fernández Franco, en la Villa de Bujalance. Archivo Casa Cadaval. Códice 909 [K-VII-4]. Torre do Tombo. Lisboa).

Y en este otro Poder Notarial fechado en Córdoba a 03 de julio de 1594.

Sepan quantos esta carta vieren como yo Garcilaso de la Bega, vecino de la ciudad de Cordova en la collacion de Santa Maria, como albacea testamentario de Gonzalo Silvestre, veçino de la uilla de las Posadas (…).

(Archivo de Protocolos de Córdoba oficio 22, protocolo 46)

Y finalmente, como aporte revelador, una Nota sobre Garcilaso fechada en 1653, hallada por el jesuita Rubén Vargas Ugarte en la primera hoja que sirve de guarda de un ejemplar de los Tratados de Fray Bartolomé de las Casas, y que reza:

Este libro lo estimo mucho porque fue de Garcilaso Inca de la Bega nieto de Ynca, emperador del Piru, falleció en Córdova y está enterrado en su yglesia mayor, escribió con mucha elegancia el libro de la Florida y los Comentarios Rs. del Piru y traduxo en ntra. lengua los discursos de León Hebreo. Esta letra de arriba es de la mano de D. Diego mi señor y padre que esté en el cielo. Fue intimo amigo del dho. Inca Garcilaso de la Bega él fue verdaderamente hombre de muy buenas partes y santa vida, era sabio y prudente, murió en un hospital por su voluntad cuidando a los pobres que asistió muchos días. Yo le conocí y tengo del mucha memoria; era entre mediano de cuerpo, moreno y muy sosegado en razones. (…)El dho. Garcilaso de la Bega quizá se fue a las Possadas y en compañía del dho. Gonzalo Silvestre escribieron los Comentarios Rs. y el libro de la Florida y los demás libros. Yo me acuerdo cuando Garcilaso escribía estos libros. Dn. Iñigo de Córdova y Ponce de León.

Con lo que se delata la mutua complicidad de ambos en su afán por aportar luz y veracidad a las crónicas sobre las guerras y conquistas del Perú y la Florida. Sin embargo, y tras la clarividencia de las probaturas documentales, lo que no logramos comprender es qué motivó a Garcilaso, una vez fallecido su amigo y confi dente Gonzalo Silvestre, a mantenerlo en el olvido, anónimo e indiferente.

UNA RELACIÓN DEBILITADA
Basándonos en conjeturas propias, tras el análisis sistemático de cuanta información relacionada hemos cotejado y recopilado, llegamos a la conclusión de que muy probablemente la relación de afinidad y amistad, que establecieron ya en el Cuzco ambos caballeros, se debilitó con el paso de los años. Un distanciamiento afectivo quizás propiciado de manera irreflexiva por el sobrino y albacea de Silvestre, Alonso Díaz de Belcázar. Garcilaso, intachable de rectitud, habitualmente se veía alterado por la farsa burlona del español medio que sin tapujos a su cobijo acudía. Véase el porqué de nuestras conclusiones:

Córdoba 22 de Abril de 1616. Digo i declaro que lo que pasa en el negocio de Alonso Díaz de Velcazar, bezino de Las Posadas i rejidor del dicho pueblo, es lo que sigue: Que io tuve amistad con Gonzalo Silvestre, su tío, desde el año de mil i quinietos i cinquenta i dos, poco mas o menos, i en todo este tiempo fue mi deudor sienpre, porque gastava mucho i no le vastaba su hacienda, i asi quando murió me devia ochocientos ducados por escritura publica, la qual escritura con otras dos cedulas fi rmadas de mano del dicho Gonzalo Silvestre, el qual me pidio las cedulas i que me quedase con la escritura, que casi contenia lo proprio que las cedulas, un dia de aquellos me enbio a pedir las cedulas i que me quedase con la escritura, i io por hacerle amistad le enbie las cedulas i la escritura y se las llevo el dicho Alonso Diaz de Velcazar, su sobrino, i viendose libre de esta deuda caso con ella al dicho Alonso Diaz i le dio todo quanto tenia para pagarme a mi. 

(Memorial Testamentario de Garcilaso Inca de la Vega, Archivo de Protocolos de Córdoba oficio 29, protocolo 35)

Cabe recordar que Silvestre fallecía en Las Posadas en el año de 1592, que La Florida no se publicó hasta 1605, tras muchas “preguntas y repreguntas” a su autor. Que Historia General del Perú de 1617, continuación de Comentarios Reales de los Incas, cuenta con la valerosa figura de un Gonzalo Silvestre como protagonista directo de un sin fi n de pasajes y anécdotas narradas en tercera persona, pero nunca reconociendo su autoría.

Garcilaso habla de un caballero grande amigo mío, de un conquistador del Perú, de un informante que se halló en aquellas jornadas. Paradójicamente las aventuras y desventuras de Gonzalo Silvestre copan las páginas de sus escritos. Por ello, es necesario destacar aquí la importancia de la fi gura de Gonzalo Silvestre y la influencia directa que ejerció en Garcilaso de la Vega, tanto en su vida como en su obra. La historia debe reconocer su papel fundamental y concederle un lugar ilustre y merecido para su recuerdo. Como colofón, y a modo reflexivo, citaré al poeta toledano y antepasado del Inca;

¿Qué se saca de aquesto? ¿Al Alguna gloria? ¿Algunos premios, o aborrecimientos? Sabrálo quien leyere nuestra Historia.

(Garcilaso de la Vega)

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