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El plan de las mujeres solas

Viernes 04 de Mayo, 2018
"La mujer que sabía leer", que se estrena el 11 de mayo en cines, es Violette (Pauline Burlet). Vive en una aldea alpina de la Alta Provenza que se ha rebelado contra el golpe de Estado de Napoleón III de 1852 y que, en consecuencia, ha visto como sus hombres eran desterrados.

El último monarca de Francia resulta triunfante del golpe de Estado y, abolida la república, condena a los hombres que han desafiado sus designios. Desterrados, pues, los varones –maridos, padres, hermanos…–, las mujeres afrontan solas las cargas del campo y de las noches y deciden, tras meses de aislamiento y por mera supervivencia, compartir al primer hombre que llegue a su localidad.
Este argumento, que a algunos les podría parecer rebuscado, sucedió en realidad y confirma que la gallina de los hechos siempre va por delante de los huevos de la fantasía. La propia Violette escribió el relato en 1919, cuando la Gran Guerra había vuelto a vaciar los hogares de Francia (por deseo expreso de su autora, permaneció oculto hasta 1952, y no se publicó sino en 2006). Lo tituló L’homme semence y en él expuso las circunstancias que llevaron a esa resolución colectiva y cómo se desarrolló el drama. Porque, en efecto, el hombre aparece, pero el acuerdo –impuesto por ese clima y, en teoría, conveniente– no tarda en descarrilar cuando la narradora se enamora del inquilino.

 

 

BELLEZA Y TENSIÓN

Con un ritmo pausado y el formato propio del cine clásico, Marine Francen, que se estrena en el largo con este título, despliega sus dotes como narradora y atrapa al espectador en una compleja red psicológica. Desde el primer minuto, cuando los hombres son apresados, hasta su conmovedor final, La mujer que sabía leer pinta un sutil y contenido cuadro sobre el instinto de supervivencia y la sed de libertad en un entorno de represión. Con unos maestros como Michael Haneke y Olivier Assayas, con los que Francen ha trabajado como asistente de dirección, el contraste entre la belleza y lo que la belleza esconde, la voluntad y la naturaleza, están asegurados.
La película, que se proyectó con una ex- celente acogida en el último festival de San Sebastián, llega a las pantallas el 11 de mayo, y promete cautivar a los espectadores con la sutileza de su guion y sus interpretaciones. Al frente del reparto, como hemos dicho, Pauline Burlet, la joven Edith Piaf de La vie en rose y una de las actrices más pro- metedores del país galo. Él es Alban Lenoir. Pero, en realidad, el protagonismo es coral, y recae sobre todas las mujeres del pueblo, encarnadas en Géraldine Pailhas, Françoise Lebrun o Iliana Zabeth. Una obra diferente y seductora.

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