Se encuentra usted aquí

Blas de Lezo, de mediohombre a héroe del mar

Domingo 22 de Diciembre, 2013
Es uno de los personajes históricos más relevantes que existen. Su carrera como marino despuntó desde muy joven, pero sus hazañas acabaron por convertirse en fundamentales para que España fuera una de las grandes potencias en el siglo XVIII. Se trata de un guerrero que, con el paso del tiempo, se ha convertido en un icono del heroísmo en el pasado.

Por: Marcelino González Fernández

Blas de Lezo nació en Pasajes de San Pedro, Guipúzcoa, el 3 de febrero de 1689 en el seno de una ilustre familia marinera. Se educó en un colegio francés, y en 1702 entró como guardiamarina de la Armada francesa, cuando Francia y España eran aliadas e intercambiaban oficiales de sus fuerzas armadas. 

A los 23 años ya era capitán de navío, a los 25 estaba tuerto, cojo y manco, lo que le valió los apodos de Patapalo y Mediohombre, en 1734, con 45 años de edad, alcanzó el empleo de teniente general de la Armada, y en 1741 se distinguió por su heroica defensa de Cartagena de Indias, Colombia.

Participó en diversas acciones durante la Guerra de Sucesión, producida al morir sin descendencia Carlos II, último rey de la casa de Austria, en la que se enfrentaron los partidarios del pretendiente al trono de España, Archiduque Carlos de Austria, que contaba con el apoyo de Inglaterra, contra los partidarios de Felipe de Anjou, primer rey de la casa de Borbón, apoyado por Francia. A bordo de la nave capitana de la escuadra francesa mandada por el conde de Toulouse, Lezo tomó parte en el combate de Vélez Málaga de agosto de 1704, en el que una flota franco-española se enfrentó a otra anglo-holandesa mandada por el almirante Rooke. Blas de Lezo combatió de manera ejemplar, hasta que una bala de cañón le destrozó la pierna izquierda por debajo de la rodilla, que tuvo que ser amputada. Por sus acciones en dicho encuentro, Luis XIV de Francia lo ascendió a alférez de navío y le ofreció la posibilidad de servir en la corte de Felipe V.

Más adelante tomó parte en socorros a Peñíscola y Palermo, en el combate cerca de Génova con el navío inglés de 70 cañones Resolution, que fue incendiado, y en el apresamiento de otros dos navíos. Patrulló por el Mediterráneo haciendo más presas, en 1705 volvió a aprovisionar la plaza de Peñíscola, y en 1706 también aprovisionó a Barcelona.

En 1707 ascendió a teniente de bajel de guardacostas. En dicho año tomó parte en la defensa del castillo de Santa Catalina, Tolón, donde una esquirla de piedra lanzada por el impacto de un proyectil le ocasionó la pérdida del ojo izquierdo. Ascendió a capitán de fragata en 1710, y mandando una Armada apresó once barcos enemigos, entre ellos el Stanhope, en el que fue herido varias veces.

Ascendió a capitán de navío en 1712, y al mando del Nuestra Señora de Begoña de la escuadra de Andrés de Pes, participó en el segundo sitio de Barcelona, en el que el 11 de septiembre de 1714, un balazo de mosquete dejó sin movilidad su brazo derecho. En dicho año se trasladó con su barco a Génova para traer a España a la reina Isabel de Farnesio, pero al preferir la reina viajar por tierra, Lezo regresó a la escuadra de Pes para tomar parte en la recuperación de Mallorca, que se produjo en 1715.

Más adelante, al mando del navío Lanfranco, se integró en una escuadra para proteger los barcos de la Carrera de Indias. Más tarde se incorporó a otra escuadra, en la que también se encontraban los navíos Conquistador, Triunfante y Peregrina, para expulsar a piratas y corsarios del Pacífico, sobre todo por las costas de Chile y Perú. El 16 de febrero de 1723 se hizo cargo del mando de dicha escuadra, y realizó diversas salidas contra corsarios enemigos, que terminaron por desaparecer. En una ocasión atacó a una fuerza anglo-holandesa muy superior, y tras unas 8 horas de combate logró apresar un navío holandés y puso en fuga a los demás. El 5 de mayo de 1725, se casó en Lima, Perú, con la criolla Josefa Pacheco Bustos con la que tuvo varios hijos.

Regresó a Cádiz el 18 de agosto de 1730, y por sus acciones ascendió a jefe de escuadra. El 3 de noviembre de 1731 se le otorgó el mando de otra escuadra que pasó al Mediterráneo a las órdenes del infante Carlos, para apoyarlo en las negociaciones encaminadas a hacerse cargo del trono de las Dos Sicilias.

Más adelante regresó a España, y ante la postura altanera adoptada por Génova, fue enviado a dicho puerto con seis navíos, para exigir a la república genovesa que rindiese honores a la bandera de España, y que embarcase en sus navíos dos millones de pesos duros pertenecientes a España y depositados en el banco de San Jorge. El gobierno genovés trató de eludir las peticiones de Lezo, quien se mantuvo en su postura y amenazó con bombardear la ciudad si al cabo de un determinado tiempo no se avenía a sus demandas. Ante aquella postura, Génova cedió, saludó, pagó y Lezo regresó a España.

Otros artículos de:

Añadir nuevo comentario