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Drake, el corsario oportunista

Miércoles 15 de Junio, 2016
Drake fue un corsario brillante, pero, como reconocen las propias fuentes inglesas, un hombre egoísta y que sólo pensaba en el botín.
Sir Francis Drake de Jodocus Hondius
Aunque un hábil marinero y el segundo hombre en dar la vuelta al mundo, sus carencias tácticas y estratégicas para el mando de grandes flotas se demostraron en la desastrosa Contraarmada que dirigió en 1589, y durante la propia campaña de la Invencible. De hecho, ni Drake ni los ingleses consiguieron nunca capturar una flota del tesoro hasta la decadencia española de mediados del siglo XVII. Sus famosas presas lo fueron sólo de buques aislados o asaltos en tierra. Y al final de su vida la defensa de las Indias mejoró tanto que fue derrotado en Puerto Rico y muerto en Panamá. Estamos pues, frente a un corsario, oportunista.
Eso defiende, al menos, Javier García de Gabiola en un interesante análisis sobre sir Francis Drake que publicamos en la edición de junio de Historia de Iberia Vieja.
Francis Drake era el mayor de 12 hermanos e hijo de un pastor protestante del interior de Plymouth. Una revuelta papista le hizo emigrar en 1549, con apenas seis años, a Kent, donde su padre obtuvo el puesto de capellán de la Armada Real. Allí Drake comenzó su relación con el mundo del mar desde abajo: a los 13 años embarcó por primera vez como marinero, y a los 20 ya era sobrecargo o responsable del cargamento de un barco mercante que hacía travesías habituales a Vizcaya, de donde aprendió probablemente a chapurrear el castellano.
En diciembre de 1567, Drake se incorporó con su propio barco a una de las expediciones esclavistas de Hawkins, un primo segundo suyo. Ese año tuvieron que luchar y fueron derrotados gravemente en Veracruz.
Drake empezó a organizar su propia compañía, ya dedicada enteramente a la piratería. Sus expediciones de 1570 y 1571 fueron poco productivas: con una nave ligera sólo atrapó barcos menores por Panamá. Sin embargo, la expedición de 1572 fue el origen de su fortuna.
 
En el Caribe fue capturando una serie de barcos pequeños y se le unieron otros corsarios. Ya con 3-5 naves ligeras intentó asaltar Cartagena de Indias, siendo rechazado. No obstante, Drake sabía que la plata del Perú era llevada del Pacífico al Caribe por tierra a través del istmo de Panamá, de modo que fue a esa zona con la esperanza de atrapar el convoy. Drake fracasó inicialmente pero luego consiguió capturar la plata del tren de mulas y creó su primera fortuna.
Con todo, la época más gloriosa de Sir Francis Drake paradójicamente acabó con su nombramiento como caballero. Ya abiertamente en guerra con España, organizó en 1585 la llamada Gran Expedición a las Indias. Por primera vez con una gran escuadra de 25 naves (cuatro de
ellas galeones) saqueó Cabo Verde, Santo Domingo, Cartagena de Indias y Florida, pero, aunque obtuvo 150.000 ducados de botín, supuso un fracaso económico. Mientras, Felipe II empezó la construcción de una gran flota de invasión contra Inglaterra, la famosa Gran Armada,
en 1587. Para impedir su construcción, Drake partió con 23 navíos (13 de ellos grandes buques) atacando Cádiz por sorpresa, al creer las autoridades portuarias que se trataba de la flota española de la Plata a la que se estaba esperando. Las dos galeras que defendían el puerto fueron ahuyentadas a cañonazos y los ingleses destruyeron o capturaron 24 mercantes.
En abril de 1581 Isabel le nombró caballero. Su escudo de armas rezaba: “Todo lo grande empieza pequeño”
En 1589, con todavía la mayoría de los barcos españoles reparándose tras las tempestades sufridas por la Gran Armada, Isabel ordenó un contraataque. La flota quedó al mando de Drake y concentró hasta 180 naves, de ellas 66 grandes buques de guerra, es decir, mayor que la Armada Invencible. Sin embargo, la expedición fue desastrosa, probablemente el mayor fracaso naval sufrido por Inglaterra en su historia. Tras otra serie de epopeyas navales, en la que sobresalió su fracasado plan de conquistar y crear una base permanente en el Caribe, Drake enfermó de disentería por beber agua en mal estado y falleció el 28 de enero de 1596. Su cuerpo fue arrojado al mar en un tonel lastrado, y los restos de su última expedición fueron de nuevo batidos y casi destruidos en la Isla de Pinos.
 Descubre todo sobre Francis Drake en el número de junio de Historia de Iberia Vieja
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