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Los 5 reyes más libidinosos de la historia

Miércoles, 3 Enero, 2018 - 23:26
No se libra ninguno. Los monarcas españoles tienen una historia sexual trepidante: afrodisíacos, promiscuidad, juegos de felaciones o penes descomunales. Todo esto y mucho más en esta lista de reyes del sexo.
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2. El rey se divierte

La dinastía de los Habsburgo tuvo un ejemplo inapelable de rey adicto al sexo.
Desde muy pequeño, Felipe IV fue del todo consciente de su deber para con su dinastía, que pasaba por engendrar hijos. A los seis años fue prometido en matrimonio con la hija de Enrique IV de Francia, Isabel de Borbón. Tenían diez y trece años respectivamente.
La descendencia tardó en llegar, por supuesto, pero a los 16 años Felipe fue ya padre por primera vez y, en su matrimonio, sumaría ocho hijos, de los que solo dos llegaron a la edad adulta.
Sus inicios sexuales se produjeron en la pubertad. Decía José Deleito y Piñuela, autor de El rey se divierte, que “el príncipe desarrolló su obsesión por el sexo con los primeros hervores de la adolescencia, cuando cabalgó sin freno por todos los campos del deleite, al impulso de pasiones desbordadas”. El rey solía visitar de incógnito los teatros de la capital, como el corral de la Cruz o el del Príncipe, y allí tenía furtivos encuentros amorosos con numerosas actrices, destacando entre ellas María Calderón, la Calderona. Su primera mujer, Isabel de Francia, murió en 1644; y las obligaciones del Estado lo incitaron a una segunda unión, apremiado porque el único hijo varón que le quedaba, Baltasar Carlos, había muerto en 1646 de viruela. En 1649 Felipe se casó con su sobrina Mariana de Austria, 29 años menor que él y que le dio otros cinco hijos. Al rey no le bastaban sus legítimas cónyuges. Aparte de los trece hijos habidos dentro de sus dos matrimonios, hay historiadores que calculan unos 30 vástagos fuera del sagrado sacramento.
No deja de ser paradójico que el rey que más celo puso en dar un heredero a la Corona no pudiera designar a otro que el enfermizo Carlos II. Entre las amantes de Felipe IV podemos citar a Constanza de Ribera y Orozco, dama de su primera mujer; Casilda Martínez de Luyando y Mendoza, guarda mayor de las damas de su segunda esposa; Mariana Pérez de Cuevas; Ana María de Uribeondo; Margarita de Escalda; o Teresa Aldana.