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MIGUEL PRIMO DE RIVERA

Lunes 22 de Febrero, 2010
Llegó como un héroe y se fue como un villano. En tan sólo siete años, el general Miguel de Primo de Rivera pasó de ser el salvador de la patria a un estorbo para la monarquía. Y, sin embargo, bajo su mandato el país experimentó un desarrollo sin igual. Carismático, ingenuo, campechano, son algunos de los calificativos que describen al hombre que encarnó la primera dictadura española del siglo XX. Por: Janire Rámila

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Mucho se ha escrito y debatido sobre la figura del general Miguel Primo de Rivera. Para unos fue el hombre que España necesitaba en uno de los momentos más delicados de su Historia, para otros, un militar populista que gestionó el país creyéndose libre para actuar a su antojo. ¿Cuál es la visión acertada? Quizá ambas lo sean, porque cada una responde a un momento concreto de la dictadura que Primo de Rivera personificó entre 1923-1930. Admirado y querido al inicio de su mandato y repudiado al final, lo cierto es que bajo su gobierno el país vivió una de las épocas más prósperas de los últimos siglos, eclipsada por la fama de la II República y la terrible guerra civil que estallaría poco después.
ESPAÑA, 1923
En 1923 la situación de España era ciertamente calamitosa. Mientras el resto de países europeos avanzaban y progresaban acorde a los nuevos tiempos, el nuestro aún arrastraba la larga serie de pronunciamientos, motines, revoluciones...y hasta las dos guerras carlistas que dejó el siglo XIX. Por si no fuera suficiente, la pérdida de las colonias de ultramar y el enquistamiento de la guerra de Marruecos supusieron sendos varapalos aún no asimilados por aquella sociedad.

Los gobiernos se habían sucedido sin pena ni gloria, al igual que las monarquías de Fernando VII e Isabel II. Tampoco la del entonces Alfonso XIII estaba siendo bien valorada, con un rey frívolo, mujeriego, mal dotado para la política y que, sin embargo, se inmiscuía en las tareas de gobierno por su afán de querer controlarlo todo. La caída en el vacío era tal que incluso se impuso la costumbre de asesinar a los presidentes del Gobierno, tal fue el fin de Cánovas, Canalejas, el general Prim o Dato.

Tras el fin de la Primera Guerra Mundial la burguesía había conseguido estabilizarse, pero enfrentada a un proletariado que despertaba de su letargo gracias al triunfo de la Revolución bolchevique en Rusia. Comenzaba una lucha de clases violenta que ya había dejado varios muertos, algaradas e incendios en diversas ciudades españolas, especialmente en Barcelona.

La sociedad permanecía perdida mientras los políticos se enzarzaban en absurdas disputas, siempre con el riesgo de un nuevo alzamiento militar que cortara radicalmente tan nefasta situación, imponiendo la autoridad de las armas. Así es cómo llegaría al poder en breve el general Miguel Primo de Rivera.
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Comentarios

Gracias, es correcto y bueno.

igna

Estimados amigos; soy asiduo lector de su revista por la que les felicito.
Desearía que por favor me ampliasen en lo posible el dato sobre la amistad o relación que hubo entre Miguel Hernández y José Antonio Primo de Rivera. Les quedo muy agradecido y atento a sus noticias. Fdo: Melchor de Castro

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